IEPS a la gasolina: el gol que el VAR puede anular

El IEPS a la gasolina, que en 2025 impulsó las finanzas públicas, podría convertirse en presión fiscal en 2026 si suben los precios internacionales del petróleo



¿Alguna vez celebró un gol de su equipo, sólo para que el VAR lo anulara minutos después?

En economía también existen jugadas o políticas que parecen favorables en un momento, pero que cambian completamente con factores externos. Algo parecido ocurre con el IEPS a la gasolina, un instrumento fiscal que el año pasado fue un salvavidas para las finanzas públicas, pero que en 2026 podría convertirse en un riesgo para su sostenibilidad.

En 2025, la recaudación del IEPS a los combustibles creció 6.1% respecto al año anterior y representó aproximadamente 7% de los ingresos tributarios totales, superando los 444 mil millones de pesos, su nivel más alto desde 1990, debido a que el precio internacional del petróleo se mantuvo relativamente bajo durante gran parte del año.

Este mecanismo tiene una relación negativa con el precio internacional del petróleo. Cuando baja el precio del hidrocarburo, el gobierno puede cobrar más IEPS y recaudar más. Pero cuando sube, el gobierno debe aplicar estímulos o subsidios para evitar que el costo de la gasolina se dispare y presione la inflación.

Y ahí es donde entra el factor externo. El reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán ha provocado tensiones en las cadenas globales de suministro de petróleo, elevando los precios internacionales. Si esta situación se mantiene, el gobierno mexicano podría verse obligado a activar subsidios a la gasolina. Algunos cálculos estiman un costo de más de 6 mil 500 millones de pesos a la semana. En otras palabras: un recurso que el año pasado ayudó a sostener las finanzas públicas podría convertirse en un lastre en 2026.

En el futbol pasa algo parecido con la reciente aplicación del VAR. Una misma jugada nos puede llevar de festejar un gol a encontrarnos en la misma situación inicial, o quizás peor, porque el equipo perdió ritmo o es un empujón anímico para el equipo rival.

Por ejemplo, en Catar 2022, en su juego inaugural contra Arabia Saudita, Argentina parecía tener el partido resuelto. Además del penal convertido por Lionel Messi, el equipo marcó dos goles más, que el VAR anuló minutos después. Y el partido que parecía encaminado a un cómodo 3-0 terminó apenas 1-0 al descanso. Argentina perdió ritmo, el rival agarró confianza, y en el segundo tiempo Arabia Saudita remontó y ganó 2-1 en una de las mayores sorpresas del Mundial.

Por otro lado, si el VAR hubiera existido desde hace varias décadas, no existiría la Mano de Dios de Maradona, ni el “no era penal” de México contra Holanda, y en 2014 hubiera llegado el tan esperado quinto partido.

Algo similar ocurre con el IEPS. El año pasado fue un gol para las finanzas públicas, pero ahora el aumento del precio internacional del crudo puede cambiar la decisión. La misma política fiscal puede pasar de ser ingreso a convertirse en gasto. Y retirar el subsidio no es una opción política sencilla. El precio de la gasolina se ha convertido en una de las principales banderas del gobierno federal, por lo que permitir aumentos abruptos tendría costos políticos importantes.

Por eso, lo que ocurra en las próximas semanas será clave para la estabilidad de las finanzas públicas. Si los precios internacionales se mantienen elevados, el gobierno podría enfrentar una presión adicional sobre el déficit fiscal.

En economía, como en el futbol, hay jugadas que parecen resolver partidos, hasta que entra el VAR y cambia el rumbo del juego. Y hay que adaptarse a la nueva realidad.