El trofeo Jules Rimet, primer galardón oficial de la Copa del Mundo de la FIFA, vivió una historia llena de gloria, viajes, escondites dramáticos y, sobre todo, dos robos que marcaron su destino.
TE PUEDE INTERESAR: Guillermo Ochoa y sus mejores momentos: del debut en el Azteca a su posible sexto Mundial
Uno se resolvió de forma casi milagrosa gracias a un perro curioso; el otro terminó con su desaparición definitiva.
Hoy, solo queda en el recuerdo de quienes lo vieron brillar en las manos de leyendas como Pelé, y en réplicas que intentan mantener viva su memoria.
EL ORIGEN
El trofeo fue creado en 1929 por el escultor francés Abel Lafleur. Representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, una figura alada con los brazos levantados, sosteniendo una copa octogonal. Se apoyaba sobre una base de mármol en la que se colocaban placas con los nombres de los campeones mundiales.
Medía aproximadamente 35 centímetros de altura y pesaba alrededor de cuatro kilogramos. Estaba hecho principalmente de plata esterlina chapada en oro, con unos 1,8 kg de oro en su recubrimiento.
Su valor inicial se estimó en unos 50 mil francos, pero su verdadero precio era incalculable por su historia y simbolismo.
NOMBRES
Originalmente se llamó Victoria, pero en 1946 se decidió bautizarlo como Trofeo Jules Rimet en honor al presidente de la FIFA que impulsó el primer Mundial en 1930.
La regla era clara: el campeón lo custodiaba en su país hasta el siguiente torneo. Quien ganara tres veces se lo quedaba para siempre.
Jules Rimet llevó personalmente el trofeo a Uruguay en 1930, donde venció a Argentina en el Estadio Centenario en un partido rodeado de polémica.
LOS NAZIS
Italia lo ganó en 1934 y 1938. Durante la Segunda Guerra Mundial, el dirigente italiano Ottorino Barassi lo escondió en una caja de zapatos para protegerlo de los nazis y los bombardeos.
Tras la guerra regresó a la FIFA. En 1950, Obdulio Varela lo levantó tras la histórica victoria de Uruguay en el Maracaná.
MÉXICO 1970
Brasil lo ganó en 1958 y 1962. En 1970, en México, la Selección Canarinha de Pelé y compañía se coronó por tercera vez.
El trofeo quedó en manos de la Confederación Brasileña de Fútbol, protegido en una urna de cristal antibalas.
PRIMER ROBO
En 1966, en Londres, el trofeo fue robado durante una exhibición en el Central Hall Westminster debido a una seguridad mínima.
Tras una intensa investigación de Scotland Yard, el trofeo apareció gracias a un perro llamado Pickles, que lo encontró en un arbusto.
El caso se convirtió en una historia de celebridad mundial, con recompensa, fama y hasta audiencia con la reina Isabel II.
PALABRAS EN CONTRA
Un dirigente brasileño declaró que en su país nunca ocurriría un robo así por el respeto al trofeo sagrado.
Diecisiete años después, esas palabras quedaron en evidencia tras el robo definitivo de 1983. El trofeo fue sustraído de la sede de la CBF tras una operación de delincuencia organizada, involucrando a joyeros y ladrones profesionales.
Se cree que fue fundido en oro y vendido en lingotes, aunque también existen teorías de su reventa en el mercado negro.
RÉPLICAS
Tras estos hechos, la FIFA creó un nuevo trofeo en 1974 de oro de 18 quilates, que nunca sale de su sede.
ROBO Y ACEPCIONES
En el fútbol, el término robo suele referirse a decisiones arbitrales, pero en esta historia es literal.
Hoy, el trofeo solo existe en fotografías, videos y memoria colectiva, como símbolo de grandeza, negligencia y azar histórico.

Foto: Museo de FIFA 











