La caída de Maduro y el mensaje para Sheinbaum

La caída de Maduro marca un cambio geopolítico con impacto en México, mientras EEUU busca controlar el petróleo y la influencia en la región.



Este año inició fuerte. Tanto en la política nacional como en la internacional. Pero lo que se llevó todos los reflectores fue la caída de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo. Durante décadas fue uno de los países más ricos, incluso más que países de Europa. Pero hoy es uno de los más pobres. No por falta de recursos, sino por su sistema político.

Desde 1999 gobierna el chavismo. Primero con Hugo Chávez y, tras su muerte en 2013, con Nicolás Maduro. Durante 27 años, el poder se concentró en la Presidencia, se debilitó al Congreso, se capturó al Poder Judicial y las elecciones dejaron de ser competitivas.

La economía colapsó, la inflación se volvió crónica y más de siete millones de venezolanos abandonaron el país.

En julio de 2024 ocurrió el quiebre final. La oposición ganó las elecciones presidenciales. El candidato fue Edmundo González, impulsado por la figura de María Corina Machado. El régimen no reconoció los resultados, cometió fraude y, a partir de ahí, endureció la represión y cerró cualquier salida política.

LA CAPTURA

Durante años, Washington apostó por sanciones económicas y presión diplomática. No funcionó. Tras la segunda llegada de Trump al poder, la estrategia cambió. Hubo ataques a embarcaciones, captura de buques petroleros y operaciones militares en el Caribe.

Ese fin de semana, Estados Unidos bombardeó objetivos estratégicos en Caracas. En pocas horas, fuerzas especiales capturaron a Maduro y a su esposa. Fueron sacados del país y trasladados a Nueva York.

Trump defendió la operación y anunció que ellos supervisarán directamente la transición política. Y también se reveló que no apostarán por la oposición que ganó las elecciones, sino por negociar con sectores del chavismo. Poco después, el Tribunal Supremo venezolano nombró a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina.

CASO MADURO NOS PEGA

México quedó involucrado por dos vías. La primera, en la acusación contra Maduro se menciona el uso de territorio mexicano para mover drogas. La segunda, las declaraciones de Trump tras la captura. Reiteró que Sheinbaum no gobierna nuestro país, sino los cárteles, por lo que advirtió que habrá que hacer algo.

Sheinbaum condenó la intervención militar y defendió la autodeterminación de los pueblos. Esa postura es consistente con la tradición diplomática mexicana.

El problema es el contexto. Fue firme contra los bombardeos pero, a diferencia de países como Chile, guardó silencio frente al fraude electoral de 2024 y frente a las violaciones sistemáticas de derechos humanos en Venezuela.

EL FUTURO

Tras la captura de Maduro, no habrá una transición democrática inmediata. Todo apunta a un periodo controlado con figuras del chavismo, encabezadas por Delcy Rodríguez, bajo supervisión estadounidense. La oposición queda fuera, pese a haber ganado las elecciones.

Las intenciones de Estados Unidos son abiertas. Trump lo dijo: el interés es el petróleo. Venezuela concentra enormes reservas. China y Rusia ya tenían presencia económica. Washington decidió cerrar ese espacio.

Esto es la Doctrina Monroe en versión actualizada. Estados Unidos vuelve a tratar al continente americano como su zona prioritaria y no acepta la entrada de otras potencias. Venezuela fue el primer golpe. México aparece en el discurso como una de sus prioridades.

El gobierno mexicano ya ha cedido en temas clave, sobre todo en seguridad y comercio internacional. Para Washington, eso no es suficiente. En 2026, la presión no va a disminuir. Aumentará.

EL DATO INCÓMODO

Mientras en 2026 subirán impuestos, aranceles y derechos, como refrescos, cigarros, sueros, importaciones y servicios, los diputados se aumentaron el sueldo en 113 mil pesos anuales. La cuesta de enero pegará… menos en San Lázaro.