La complejidad de dirigir

Poco  más de un mes ha transcurrido de este Clausura 2019 y ya son tres los técnicos que han sido destituidos de sus cargos -Pako Ayestarán, David Patiño y Enrique Meza-, y al menos un par más ya está en la “cuerda floja” en sus equipos.

La dependencia directa del resultado semanal es el antagonista principal de todo estratega que busca desarrollar un proyecto deportivo e imponer un estilo propio en su plantel.

Pocos son los casos de entrenadores que actualmente establecen verdaderamente un estilo único en su plantel. Más difícil aún es ver a un conjunto cuya idea futbolística este ligada al espectáculo mismo, que es con lo que el aficionado promedio romantiza temporada a temporada.

Podríamos citar ejemplos de varios técnicos locales que dentro de sus posibilidades o ideales está el futbol “ofensivo, propositivo o espectacular”, pero en la realidad de la LigaMx, prácticamente todos los clubes son dependientes de lo que cada cotejo, rival en turno y las demás imponderables se presenten.

Hablar de casos concretos requeriría de un análisis profundo, pero lo innegable es que ningún equipo en México respeta una misma idea, no solo durante un encuentro, sino durante todo un semestre y que esta a su vez, sea atractiva para los espectadores.

Quizás por ello el nivel de asistencia para este torneo, se encuentre a un 18.11% por debajo en comparación al mismo periodo de hace un año.

Hoy para los entrenadores el sumar puntos a como dé lugar es sinónimo de “camaleonizar” a sus plantillas, logrando así que sus equipos en lugar de dominar un estilo, se acomoden de acuerdo al rival en turno. Esto es fácil de comprobar comparando la idea de un equipo al jugar como local y como visitante. Por mucho que todos los entrenadores se expresen con la demagógica idea de “salir a ganar” todos los partidos.

Valdría la pena suponer que dentro de las dos famosas escuelas futbolísticas argentinas -menottismo y bilardismo-, es la última en la cual el futbol mexicano actualmente basa su desarrollo. Todo esto en el entendido de que la escuela “menottista” esta relacionada al futbol atractivo, de posesión -como el Barcelona o la selección española- y que el método “bilardista” es más aplicado a la táctica y la reacción -Italia o actualmente el Atlético de Madrid-.

Claro está que desarrollar una idea como la que en su momento César Luis Menotti, Johan Cruyff o actualmente Pep Guardiola -por citar a algunos-, han plasmado en sus equipos, necesita tiempo, estabilidad en el plantel -no vender jugadores a cada rato- y paciencia para con el cuerpo técnico.

En resumidas cuentas, no es apta para el futbol mexicano. Es más fácil la escuela “impuesta” por Carlos Salvador Bilardo, que actualmente casi todos los equipos en México practican, pero que vemos en mayor medida con equiposcomo León, Xolos, Necaxa, Veracruz, Puebla, Morelia o Cruz Azul y que algunos analistas describen por mostrar“conjuntos aplicados en la marca, con transiciones rápidas entre defensa y ataque y poca posesión del balón en ataque”.

Bien se podría profundizar aún más en aspectos claves del juego como los son el futbol posicional o el situacional, el futbol interior o el juego por bandas, el saltar líneas o triangular entre las mismas, ya que son conceptos básicos que hoy el futbol mundial practica a diario, pero en México cuestionar a un entrenador sigue siendo inoportuno y en algunos casos insultante, ya que algunos interpretan su labor como si fuese una gran ciencia.

Pero más allá de las cuestiones meramente deportivas también en el manejo de grupo y la interacción con los jugadores es en donde hoy los preparadores encuentran grandes problemas. Actualmente es muy difícil a nivel mundial que un entrenador logre entablar una relación estable con un mismo grupo por un largo periodo. Por eso en México se ha vuelto común la idea de que los jugadores “le hacen la cama” a su técnico cuando ya no quieren trabajar con él.

Aunado a tener una mayor y mejor formación deportiva, hoy al técnico mexicano también le hace falta una “preparación pedagógica” más actualizada. Por ello vemos reglamentos como el de Chivas, que a partir de este torneo prohibió a sus jugadores el uso de celulares en los vestidores. Más aún cuando hoy los futbolistas al parecerse toman más en serio su calidad de “figuras públicas” por encima de su calidad de atletas.

Y si a lo deportivo nos atenemos también es válido afirmar que muchos están desactualizados en su manera de trabajar. En el aspecto físico-atlético  a muchos clubes les pesa jugar más de un torneo en un semestre e incluso pareciera que se les dificulta  jugar partidos cada tres o cuatro días repitiendo alineaciones.

El técnico en México actualmente desarrolla poco a su plantel. Vive a expensas del talento humano que la directiva es capaz de contratar para poder “implantar” un estilo, pero es nulo el verdadero trabajo de formación en primera división de futbolistas, ya que si no sirven, o se va el técnico en turno o en el mejor de los casos, se renueva la plantilla de futbolistas cada semestre.

Lo cierto es que dirigir hoy en México, por el modelo de competición, es todo un arte para los amantes de la estrategia. Lo malo es que para los románticos idealistas, esto conlleva a tener que jugar con el simple objetivo de sumar puntos a costa de dar un espectáculo interesante.

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