La economía del país no es tan sólida como asegura la presidenta Sheinbaum, se está debilitando: CEESP

El estimado de crecimiento para 2025 es de casi 1.0% y a 10 años no rebasa el 2.0%



Foto: Cuartoscuro.com

El optimismo del gobierno federal, una de las principales características de los dos últimos sexenios, “continúa sosteniendo que la actividad económica es sólida y las finanzas públicas estables.

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Sin embargo, las cifras confirman un constante debilitamiento de la actividad productiva y un déficit público históricamente elevado, lo que puede inhibir un mejor desempeño en el futuro, sobre todo en un entorno de elevada incertidumbre y cautela de la inversión (…), y ha permitido que los pronósticos de crecimiento sigan corrigiéndose a la baja”, tanto, que para dentro de 10 años se estima que la economía de México no crezca más de 2.0 por ciento.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), advirtió lo anterior, y señaló que en el reciente informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al cuarto trimestre de 2024, que dio a conocer la Secretaría de Hacienda, si bien resalta el crecimiento de la actividad económica impulsada por el buen dinamismo de la demanda interna, con tasas de crecimiento del consumo, la inversión por arriba de su promedio histórico, así como finanzas públicas en línea con lo aprobado por el Congreso, por lo que el déficit y la deuda pública se mantuvieron estables y sostenibles en el largo plazo.

“Los principales indicadores económicos muestran una tendencia a la baja desde prácticamente hace un año, acelerando su debilidad en los últimos meses del 2024”, indicó el organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

En ese sentido, observó que en materia de crecimiento, la estimación oportuna del INEGI muestra que en 2024 el PIB creció solo 1.3%, cifra inferior tanto al rango oficial estimado que va de 1.5% a 2.5%, como a la estimación más reciente de los especialistas del sector privado que preveían un aumento de 1.54 por ciento.

En materia de inversión, el crecimiento anual del periodo enero-octubre supera su promedio histórico, pero también es un hecho que en los últimos meses del año pasado muestra un importante debilitamiento, de tal forma que a noviembre ya acumula tres meses consecutivos con variaciones negativas.

Por lo que toca al consumo “pasa algo similar, aunque si bien aún se mantiene en terreno positivo, igualmente muestra un constante debilitamiento”.

Por otro lado, el avance de los ingresos totales se atribuye en buena medida al crecimiento de 4.7% en los ingresos tributarios, que significaron un máximo histórico de 14.6% respecto del PIB; pero “se debe considerar que su incremento fue casi tres veces menor al reportado un año antes (2023)”.

A su interior, el mayor impulso provino del aumento de 34.8% en los ingresos por IEPS, especialmente en gasolinas y diésel que se elevaron 67.5%; la recaudación por concepto de ISR aumentó 2.2%, mientras que la de IVA se contrajo 1.6%, igualmente por debajo de su avance previo, “lo que en parte refleja el menor ritmo de crecimiento de la economía y la debilidad del consumo”.

El gasto aumentó 7.7%, superando el incremento de 4.3% que aprobó el Congreso de la Unión, y resalta que el gasto en inversión física aumentó 11.4%, pero ello “no surtió el efecto esperado en el ritmo de crecimiento de la economía”.

Asimismo, el reporte de Hacienda señaló que en 2024 la “deuda pública mantuvo una trayectoria estable y sostenible” al sumar 17,426 miles de millones de pesos, monto que representa el 51.4% el PIB, “esto significó que en todo el sexenio que terminó, la deuda sí creció y lo hizo en 65.1 por ciento”.