La medida de Donald Trump “no afectará tanto a México como a Estados Unidos”: IP

El sector empresarial nacional e internacional, así como el industrial de México reprobó la medida adoptada por Estados Unidos de aplicar aranceles al aluminio y acero procedentes de nuestro país, más aún cuando dicha decisión “es una estrategia que carece de sentido y no contribuye a un clima de construcción de la región de Norteamérica”.

Por lo tanto, apoyó en su totalidad la posición del gobierno de México de imponer las medidas equivalentes y aseveró: “la posición de México se mantiene firme: no aceptaremos ninguna medida que restrinja la actividad económica y afecte a las cadenas productivas y la generación de empleos”.

Pero además, se espera que en nuestro país la decisión no afecte en demasía a la industria mexicana, ya que México tiene déficits comerciales tanto en aluminio como en acero con Estados Unidos, por lo que esta medida no tiene sustento, pero se prevé un impacto negativo en Estados Unidos, porque sus consumidores tendrán que adquirir productos terminados con un precio más alto, mientras que México podría incrementar sus exportaciones en este renglón.

Así, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), al igual que la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), rechazó de manera categórica las medidas proteccionistas del gobierno estadounidense, pues aseveró, son violatorias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), distorsionan el comercio internacional y restringen el libre mercado. Por eso, demandó que México sea excluido completamente de esta medida; “somos un socio comercial de Estados Unidos y del mundo; el principal comprador de aluminio y el segundo de  acero de ese país”.

La cúpula empresarial dijo compartir la postura del gobierno mexicano de mantener un diálogo constructivo con la Unión Americana, que permita salvaguardar los intereses de nuestro país y fortalecer la integración de las cadenas productivas para consolidar a la región de América del Norte como la más competitiva a nivel mundial.

Asimismo, señaló que estas circunstancias no cambian las posiciones acordadas entre el sector privado y el Gobierno mexicano en el proceso de renegociación del TLCAN.

En tanto, Coparmex reiteró su posición de mantenernos en las mesas de negociación para la modernización del TLCAN con nuestros socios comerciales para seguir proponiendo medidas y acciones convenientes para detonar el desarrollo de la región de América del Norte.

De su parte, la Cámara Nacional de la Industria del Aluminio (Canalum), en voz de su presidente Ramón Beltrán, puso en claro que con esta decisión, de aplicar 10 por ciento al aluminio, el único perdedor es Estados Unidos, ya que la medida no afectará de ninguna manera a la industria establecidas en México, ni a los trabajadores que dependen de ella, así como tampoco a los consumidores en el país.

“México definitivamente no contribuye (al impacto a la seguridad nacional de Estados Unidos). Creemos que solo es una medida que es moneda de cambio para poder negociar un mejor Tratado de Libre Comercio para ellos”, dijo y explicó que la afectación comercial es para Estados Unidos porque importa aluminio, pues a pesar de que produce 791 mil toneladas anuales de primario, tiene que comprar a muchos países, entre ellos México, siete  millones y medio de toneladas.

Agregó que México exporta de Estados Unidos alrededor de 350 mil toneladas de productos de aluminio, mientras que importa cerca de las 800 mil toneladas de aluminio base; asimismo, no producimos el metal ya que no tenemos minas de bauxita, sino que se importa producto primario y solo se exportan productos terminados como escaleras, cabezas de motos y latas para cervezas y refrescos.

“No hay que asustarnos cuando se anuncian medidas de aranceles al acero y al aluminio. México lo está haciendo muy bien, la industria del aluminio lo hace muy bien por eso nos compran otros mercados no sólo el americano”, dijo.

El presidente de la Comisión de Estudios Económicos de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), José Luis de la Cruz Gallegos, dijo que “al igual que en el aluminio en el tema del acero no hay fundamento económico, no hay un razonamiento sostenible que permita afirmar que el acero daña a la economía de Estados Unidos”.

Agregó que también, en el caso del acero hay un déficit comercial (de dos mil millones de dólares) con Estados Unidos, “México es un gran negocio para los exportadores de acero norteamericano, por lo que no debieron habernos incluido estas medidas del presidente Trump”.

Al respecto, la Cámara Nacional de la Industria del Acero (Canacero), sí se dijo preocupada ante la inclusión de México en la Sección 232, ya que el impacto inmediato de la imposición de aranceles de 25 por ciento al acero, alcanza los dos mil millones de dólares, y en paralelo, sostuvo que se debe detener la avalancha de importaciones de acero hacia México.
Por ello, expresó su rechazo, preocupación y decepción ante esta situación, y demanda acciones recíprocas inmediatas por parte del gobierno mexicano, tal como ya lo ha adelantado la Secretaría de Economía.
Señaló que, “acorde a un principio de completa reciprocidad, las decisiones que México adopte deben contemplar una medida espejo, considerando los mismos productos y los mismos aranceles, sin excepciones. Una decisión menor sería inaceptable”.
En cifras generales, los aranceles establecidos por Estados Unidos representan para el sector siderúrgico de México un impacto de dos mil millones de dólares anuales.

Destacó que en materia de siderurgia el superávit de Estados Unidos con México en los últimos dos años es de 3.6 billones de dólares, “lo cual muestra que las medidas espejo afectarán más que beneficiar a la industria de Estados Unidos. En esta materia somos una región totalmente integrada, donde el 76 por ciento de las exportaciones del acero de Estados Unidos se envía a México y Canadá”.
Aseveró que además de la reciprocidad frente a Estados Unidos, se debe actuar en forma inmediata ante la ruptura del balance en el mercado mundial por estas decisiones, a fin de detener la avalancha de importaciones desleales que buscarán colocarse en nuestro país.
La Canacero consideró imprescindible imponer una salvaguarda a este sector para todos los países sin tratado comercial, incluyendo a todas las familias sensibles con un porcentaje igual al establecido por Estados Unidos; “adicionalmente es importante establecer un esquema de cupos a las importaciones de acero de países con los que México tiene firmados tratados”.
En tanto, los empresarios de la International Chamber of Commerce México (ICC México) reprobaron la “lamentable” decisión de la administración del presidente  Donald Trump, de imponer tarifas arancelarias a la importación de acero y aluminio provenientes de Canadá, México y la Unión Europea, pues son claras medidas retrogradas y proteccionistas, que afectan el libre flujo del comercio internacional y la inversión entre países, además de que lo distorsionan.
“La imposición unilateral de aranceles al acero y al aluminio por parte de Estados Unidos, bajo criterios de seguridad nacional, además de ser injustificada envía un mensaje de poca seriedad y desconfianza a sus principales socios comerciales y vecinos estratégicos clave, en materia incluso, de seguridad nacional”, alertó.
Acusó que el intento de intimidación a socios y aliados en negociaciones clave, no es el camino, y consideró urgente que la Administración Trump actúe en forma responsable, reconociendo en primer lugar que el TLCAN ha traído paz y crecimiento sin precedentes para las tres naciones.
“En la International Chamber of Commerce México estamos convencidos de que en una guerra comercial, no hay ganadores”, puntualizó.

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