La pista de los bienes


En el argot policiaco se dice que para descubrir la corrupción hay que seguirle la pista al dinero, y es cierto.
Sin embargo, las sofisticaciones en las operaciones bursátiles, financieras y bancarias hace a veces difícil seguir esa pista y hasta hoy pocos son los resultados que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaria de Hacienda, a cargo de Santiago Nieto, ha arrojado.
Por eso, puede ser más sencillo seguirle la pista a los bienes inmuebles, mucho más ostentosos y difíciles de ocultar, ni David Copperfield podría hacerlo, y se puede recordar cómo ocurrió la abrupta caída de la imagen del entonces presidente Enrique Pena al descubrirse la ostentosa casa blanca de la que fuera su esposa, Angélica Rivera.
Ahora que el presidente López Obrador pide estigmatizar la corrupción como “algo feo, fuchi, guácala”, las grandes mansiones de los funcionarios podrían ser muy buena señal de la asquerosa corrupción.
Tenemos el caso de la mansión de más de 46 millones de pesos que en dos años construyó el gobernador con licencia de Campeche, Alejandro Moreno, en lo zona escénica de la playa de la capital de esa entidad.
Como este caso, en el que los ingresos no corresponden al monto de los bienes, se pueden encontrar otros muchos más con casas de campo, residencias de playa, ranchos, departamento en New York, o edificios de departamentos.
Este puede ser un buen camino para atajar de tajo la corrupción, fuchi.

SUSURROS
La debilidad del sistema de partidos en México, hoy tan patente, en realidad ha sido un signo perene en el México contemporáneo, al menos de la revolución del siglo pasado a la fecha.
El breve intervalo de alternancia en el poder, iniciado en el año 2000 con la ascensión del PAN al Gobierno Federal, no culminó con un verdadero régimen de partidos, a pesar de que el PAN logro mantener el poder un sexenio más, pero se doblegó ante el PRI y este ante Morena seis años después.
Hoy la oposición partidista se muestra más débil que en los sexenios anteriores, el PAN, el PRI y el PRD, no son ni remedos de los que llagaron a ser y su futuro se ve desolador.
En cambio, Morena, aglutina el 61 por ciento de los Diputados en la Cámara Baja y el 53.9 por ciento de los Senadores en la Cámara Alta.
El partido naciente que llevó a López Obrador al poder mantiene control político casi absoluto, sin fuerza opositora a la vista.
Esta realidad es irrefutable pero no inamovible, en política nada es permanente, por lo que mucho tendrán que trabajar los morenista para mantener la hegemonía actual sobretodo en el cumplimiento de sus promesas de llevar bienestar a las mayorías.
Email: salvadormartinez@visionmx.com Twitter: @salvador_mtz
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