Con apoyo de científicos mexicanos y tras una ausencia de cinco décadas, el carnívoro Canis lupus baileyi, el lobo mexicano, vuelve a habitar la Sierra Madre Occidental de Durango. El pasado 14 de marzo se liberaron cuatro individuos como parte del Programa Binacional México-Estados Unidos para su recuperación, con el trabajo conjunto de diversas instituciones, entre ellas la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
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La familia liberada se integra por una pareja de seis años y dos crías hembras, cercanas a los dos años de edad, provenientes del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Sevilleta, en Nuevo México. La liberación estuvo a cargo del doctor Jorge Ignacio Servín Martínez, investigador del Departamento de El Hombre y su Ambiente de la Unidad Xochimilco de la UAM y responsable del proyecto de reintroducción del cánido en Durango.
El académico del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre reportó la llegada prevista de un segundo grupo reproductivo, conformado por un macho, una hembra y dos cachorros próximos a cumplir un año en abril.
Los acuerdos establecidos desde la década de 1980 entre los gobiernos de Estados Unidos y México comprenden capturar miembros de este género, reubicarlos en santuarios y desarrollar programas de reproducción en cautiverio, a fin de evitar su desaparición y favorecer su retorno al medio silvestre.
El proyecto es parte del programa Saving Animals for Extinction, estrategia internacional de recuperación de animales. Incluye acciones en las zonas El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, Durango. La selección de esta entidad respondió a sus amplias superficies de bosque con alta calidad e integridad ecosistémica, superiores a las de estados como Sonora y Chihuahua.
Dejar en ese lugar a los especímenes, implicó cumplir con requisitos sanitarios y certificaciones internacionales. Tras la liberación, permanecerán en áreas de resguardo en la Sierra, para su adaptación y protección. Estos trabajos atienden objetivos ambientales y sociales.
Su presencia contribuirá a mantener la biodiversidad, al ser un depredador favorece el equilibrio de los ecosistemas. Además, integra labores con comunidades forestales para alcanzar la sustentabilidad.
En la iniciativa participa el doctor Enrique Martínez Meyer, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, junto con estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado de la UAM, adscritos al Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre.




