Los dos años de ese 1 de julio

¿De verdad cambió México?

Hoy se cumplen dos años de que 31.1 millones de mexicanos votaron por Andrés Manuel López Obrador, quien representaba la esperanza de recuperar al país.

Hartos de la violencia, de los crímenes, de las ejecuciones, del dominio del narcotráfico, de la corrupción, de setenta y dos años del PRI y de doce del PAN, se volcaron a las urnas y el triunfo fue inobjetable, aplastante, sobre José Antonio Meade Kuribreña, del PRI y aliados; y Ricardo Anaya Cortés, del PAN et al.

Y lo hicieron en masa, como no se había visto jamás, otorgando una legitimidad al hoy ocupante de Palacio Nacional que generó grandes expectativas de cambio, de recuperar a la nación y de generar igualdad.

Con 55 millones mexicanos en pobreza, 11.6 en pobreza extrema, una clase media en franco declive y un pequeño grupo de privilegiados en la parte alta, México necesitaba un ajuste, una sacudida que terminara con la injusticia de décadas, desde la Revolución.

Pero dos años después de esas elecciones y un año siete meses de ejercicio de gobierno, hay más dudas que certezas en el gobierno de Andrés Manuel, quien fue señalado como el presidente que pasaría a la historia no sólo por su inobjetable victoria, sino porque encabezaría una reforma total.

Lejos de aprovechar esa fuerza para sumar seguidores y aprobación, la ha desperdiciado con un gobierno de claroscuros.

En materia de seguridad, el Ejército no regresó a los cuarteles, como prometía cuando candidato y, por el contrario, fue fortalecido hasta con una reforma.

López Obrador decía que las Fuerzas Armadas debían estar en sus bases y no realizando labores que no les correspondían -ahora, con la reforma constitucional, ya es legal- de seguridad pública.

Y durante la campaña los acusó de todo: de torturadores, de cometer masacres y abusos en los constantes enfrentamientos con los cárteles del crimen.

Con Felipe Calderón Hinojosa murieron más de cien mil mexicanos y al menos treinta mil desaparecieron.

Con Enrique Peña Nieto los números no mejoraron.

Empeoraron.

El sexenio cerró con al menos 130 mil homicidios dolosos y un número indeterminado de desaparecidos.

Jamás pudo controlar ese crimen y la matanza y desaparición de los 46 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, la noche y madrugada del 26 y 27 de septiembre de 2014, significó el fin de su administración.

En el primer año de López Obrador hubo 35 mil 588 homicidios dolosos y 2019 es, hasta ahora, el año más violento en la historia moderna mexicana, desde que se contabilizan las víctimas.

Y 2020, pese a la pandemia por coronavirus, la cifra no es lejana: en medio año ya son más de 15 mil y Guanajuato encabeza la lista roja.

 

La economía

La cancelación del aeropuerto de Texcoco que la mayoría de los mexicanos no creyó sucedería -decían que a la hora de la verdad lo concluiría- fue el inicio.

La economía recibió una mala señal y las críticas del interior y del exterior comenzaron a afectar la inversión.

Pero aún con el anuncio del aeropuerto de Santa Lucía, que ya se construye y estará listo en 2022.

En la guerra al robo de gasolina se perdió tiempo, pero el objetivo era mantener el discurso del fortalecimiento y rescate de Petróleos Mexicanos (Pemex) para extraer crudo y producir combustibles, lo que se dejó de hacer en los gobiernos del llamado PRIAN.

El crecimiento negativo de 2019 muestra cómo se dejó de invertir y cómo se recortó todo.

Y cómo el prometido 6 por ciento es prácticamente imposible.

Un ahorro obsesivo para tener recursos y regalar dinero.

Millones de becas a jóvenes y a sectores vulnerables y programas sociales significan, cuando menos, 500 mil millones de pesos, de los que, a duras penas, se ha reunido la mitad.

Por eso los recortes, por eso el ahorro, por eso los despidos, por eso la eliminación de las guarderías, por eso la cancelación de compra de medicamentos y, por eso, la falta de equipo para enfrentar la epidemia, que vino a agravar la crisis.

López Obrador mantiene sus proyectos: Tren Maya, Refinería nueva y remodelación de las existentes; y aeropuerto de Santa Lucía.

Y dar becas.

La epidemia de Covid-19, que significará la pérdida de al menos un millón 500 mil empleos y la caída del producto interno bruto (PIB) de hasta 12 por ciento, sumada a la inseguridad, que la semana pasada levantó la mano con el atentado a Omar García Harfuch, jefe de la policía de la CDMX, y mantiene azolados a diversos estados, encabezados por Guanajuato, no parecen buena señal para iniciar el segundo semestre del año.

Hoy se cumplen dos años de esa victoria. Hoy arranca la segunda parte de 2020.

Hoy entró en vigor el nuevo Tratado de Libre Comercio.

El dólar cuesta 23 pesos.

La gasolina ronda los 20 pesos.

Andrés Manuel aún está a tiempo de recomponer la ruta.

De no pasar a la historia como el presidente que tiró por la borda 31.1 millones de votos.

 

Vámonos: Como dice vox populi: ¡Julio, sorpréndenos!

 

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