Lozoya es el trofeo; ¿No se preocupen, peñistas?; sí, como le dije: pase de charola

Emilio Lozoya Austin cayó del cielo.

Así lo debe ver Andrés Manuel López Obrador.

El ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), acusado de recibir un soborno de la constructora Odebrecht de al menos diez millones de dólares y de dañar el patrimonio de Petróleos Mexicanos (Pemex) con la compra de fierro viejo a precio de oro ya fue atorado.

Parte de esos recursos presuntamente entregados por la empresa brasileña habrían ido a la campaña de Peña Nieto, según las declaraciones de Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva, ex directivos de la empresa de Marcelo Odebrecht, quienes dieron fechas, nombres, cantidades y cuentas bancarias en junio de 2019.

El hijo de Emilio Lozoya Thalmann, secretario de Energía con Carlos Salinas de Gortari y amigo de Enrique Peña Nieto, fue detenido en España.

En Málaga, pero no a la malagueña.

Así lo dice el informe que el entonces subprocurador, Felipe Muñoz, entregó a Alejandro Gertz Manero, hoy fiscal General de la República, y conocido precisamente en febrero del año pasado.

En éste, se revela que Raúl Cervantes Andrade, entonces titular de la extinta Procuraduría General de la República (PGR), negoció con las autoridades de Brasil recibir toda la información del caso a cambio de que no se ejerciera acción civil, administrativa o penal en contra de los funcionarios de Odebrecht.

Lozoya Austin lo ha negado siempre.

Está pagando haber corrido al actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) de la PGR, cuando éste lo acusó de haberle pedido que declarara su inocencia de los desvíos al PRI.

Esta es una oportunidad inmejorable para Andrés Manuel de demostrar que sí, que va contra la corrupción y que la castigará.

¿Y dónde están Luis Videgaray Caso, Miguel Angel Osorio Chong, Aurelio Nuño Mayer, Francisco Guzmán Ortiz, José Antonio Meade, sus compañeros del peñanietismo?

Calladitos se ven más bonitos.

No vaya siendo que los impliquen.

La mala fortuna fue la de Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del PRI.

Más de un año planeando al frente del tricolor y cuando lanza la campaña para reposicionar a éste rumbo a las intermedias de 2021, atoran a Lozoya.

La campaña dice “Echale la culpa al PRI”, de los avances y programas vigentes.

Lozoya Austin tenía toda una estrategia para esconderse.

Se hacía llamar Jonathan.

Por supuesto, los jueces decidirán si es culpable.

Y deberá irse por por más, porque, como dice Javier Coello Trejo, cínico ex subprocurador y su defensa: no se mandaba solo.

¿Un ‘no se preocupen Luis o Enrique’?

La captura se da justo en el momento en que el gobierno de López Obrador enfrenta una caída en todos los indicadores y representa un tanque de oxígeno, porque Lozoya es un símbolo de la corrupción del sexenio pasado.

Y justo dos días después de que se conociera que la empresa Telra Realty devolvió 2 mil millones de pesos de los cinco mil 88 que recibió como indemnización indebida en 2017 al cancelársele contratos con el Infonavit, para pagar la rifa de los 2 mil millones de pesos del avión, que no tiene avión.

 

El pase de charola voluntario a fuerzas

Tal como se lo dije en la entrega de ayer, en Palacio Nacional hubo anoche una cena y un pase de charola.

Al más puro estilo del PRI o del PAN.

Como Salinas en 1994, sólo que entonces fue para la campaña presidencial.

La novedad fue la carta-compromiso que los hombres del varo, del billete, de la pasta, tuvieron que firmar y depositar en un urna.

Dicen que no fue obligatorio, que fue una decisión individual y personal, pero en la carta se lee claramente:

“Por medio de la presente, manifiesto mi compromiso para participar de manera voluntaria en la compra de billetes de la Lotería Nacional con motivo del sorteo conmemorativo que la misma llevará a cabo en relación con el Avión Presidencial, en beneficio de la asistencia pública, hospitales y adquisición de equipo médico por el equivalente a un monto de: ”

Y ahí aparecen las cantidades. De veinte a 200 millones de pesos.

¡Ah, y todavía les advierten en la parte baja del documento que los billetes no se entregarán sino hasta que hayan pagado!

Algunos, como Carlos Bremer, el que compró la casa del chino Shenly Ye Gon, salieron visiblemente inconformes.

-Hasta en las esquinas vamos a vender los cachitos, dijo a los reporteros que esperaban afuera de Palacio.

La cena, tamales de chipilín y champurrado.

Fueron los tamales más caros de su vida, sugirieron los molestos reporteros.

Y los empresarios sólo sonreían nerviosamente.

 

Vámonos:

Daniel, de 23 años de edad, fue asesinado por policías estatales en Tamaulipas.

Los del gobernador del PAN, Francisco Cabeza de Vaca.

Y éste ni un “lo siento” ha dicho a sus padres.

Nomás 236 tiros recibió la camioneta.

Ese es el gobernador.

 

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