Macro simulacro

Hace 34 años la Ciudad de México se estremeció al sufrir los embates del terremoto más devastador jamás sufrido y 32 años después, el mismo 19 de septiembre, padeció otro, también con graves daños.
Hasta la fecha no han quedado subsanados los daños sufridos, muchos de ellos por negligencia en las construcciones, ni tampoco dónde quedaron los miles de millones de pesos de donaciones privadas, pero hoy la principal atención estará en el macro simulacro.
A nivel nacional se llevará a cabo el ejercicio social para hacer hincapié en la necesidad de previsión ante los terremotos, con medidas preestablecidas para atenuar los daños ante fenómenos naturales tan drásticos que pudiesen volver a presentarse.
Tan solo en la Ciudad de México 12 mil 170 altavoces emitirán el sonido de la alerta sísmica, que aún hoy a muchos les altera solo oírla. Por ello es muy importante que en el simulacro se conserve la calma, el orden y se sigan las instrucciones de los brigadistas que en todos los inmuebles donde se lleve a cabo, habrá.
El simulacro se basa sobre el escenario de un sismo de magnitud 8.6 grados Richter, como el sucedido en las costas de Guerrero y Oaxaca hace dos años.

SUSURROS
Antaño, cuando los precios del petróleo subían México obtenía grandes beneficios por los ingresos por la exportación de crudo que llegó a ser de tres millones de barriles por día, pero hoy no, es así.
La creciente dependencia de gasolinas para cubrir el abasto interno hace que los mayores ingresos por la exportación de petróleo por un millón y medio de barriles diarios, no se traduzca en un incremento directo de ingresos en la balanza energética pues también los combustibles de importación sufren importante incremento a veces superiores a los del crudo por el valor agregado que implica la refinación.
La situación actual de incremento súbito en las cotizaciones del petróleo como consecuencia de los ataques con drones a refinerías de Arabia Saudí, evidencia lo acertado en el cambio de la política energética del gobierno de López Obrador, que enfatiza el aumento de la producción interna para disminuir la dependencia externa.
El alza en el crudo llega justo cuando en el congreso se debate sobre el Paquete Económico 2020, en el cual se estima un precio promedio del barril para el próximo año en 49 dólares, que los analistas consideraban desde antes como conservador, por lo que ahora crecerán las presiones para que el precio del barril de hidrocarburo aumente en el presupuesto a fin de distribuir más recursos al gobierno central y la Federación.
Sin embargo, esto pudiera ser riesgoso pues todo mundo sabe que la presente elevación de precios será pasajera pues muy rápido Arabia Saudí recuperará su producción habitual y su plataforma de exportación.
La exportación petrolera combinada con la importación de gasolinas y gas natural no resulta saludable para la economía mexicana ni la soberanía nacional, por lo que debe de impulsarse el incremento de la producción interna petrolera de exportación y subir los niveles de refinación de gasolinas aquí para disminuir las compras de este combustible a Estados Unidos.
La soberanía energética, así como la soberanía alimentaria darían al país una posición sólida no solo en su economía sino también política y socialmente. Ese es el objetivo.

Email: salvadormartinez@visionmx.com Twitter: @salvador_mtz
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