Maravillados en Jamaica

Artistas de Cirque du Soleil van de compras al popular mercado para decorar su árbol de navidad en la Carpa Santa Fe, donde presentan Luzia. Así soñamos México

La insuperable gama de aromas, colores y formas de las flores, frutas y legumbres mexicanas, así como las artesanías que elaboran manos nacionales en esta época del año, maravilló a los artistas del Cirque du Soleil, que esta tarde acudieron al Mercado de Jamaica por sus compras decembrinas.

Después de admirar la variedad de nacimientos con personajes básicos como la Virgen María, San José, el Niño Dios, el Ángel, el buey y la vaca, se dieron a la tarea de escoger uno, cuyo precio original de 350 pesos bajó a 330 porque el equipo de la empresa que los trajo a México mostró sus habilidades en el arte del regateo.

La mexicana Majo Cornejo, Kelly McDonald, Tatsiana Yurkavets, Marta Henderson, el payaso Eric Koller, y Felipe Saray, deambularon entre farolitos y serpentinas, luces de colores en forma de brillantes, flores de Nochebuena, pacas de paja, animales de pasta y barro propios de campo y granja, para adquirirlos con interés, avidez y curiosidad.

Un Nacimiento, Portal o Belén, como indistintamente se le llama al espacio que vio nacer al Niño Jesús; una piñata miniatura, que muy pronto llamó poderosamente la atención del grupo; un gracioso juguete de peluche en forma de muñeco de nieve de aproximadamente 30 centímetros de alto, acabaron las compras que los cirqueros hicieron en el mercado.

De ahí, se trasladaron hasta la Carpa Santa Fe, donde entre risas, frases emotivas y un ambiente de camaradería, procedieron a colocar el Nacimiento y a adornar el pequeño árbol artificial. Esos motivos decembrinos fueron colocados en el carro-comedor que acompaña a la enorme caravana que lleva a la compañía circense a recorrer el mundo.

Lo anterior, porque el Cirque du Soleil llegó nuevamente a este país, ahora con “Luzia. Así soñamos México”, para realizar una gira que ya tocó Guadalajara y Monterrey, en tanto que en esta capital se presenta hasta el 23 de diciembre en la carpa blanca y dorada rediseñada para este viaje a un mundo surrealista, suspendido entre sueños y realidades.

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