Marcelo es El Carnal de Andrés Manuel

Marcelo Ebrard es, auténticamente, el Carnal de Andrés Manuel.

El secretario de Relaciones Exteriores y secretario de Gobernación de facto -Olga Sánchez Cordero es, dicen sus críticos, un florero- le planchó el encuentro con Donald Trump en la mera Casa Blanca, en Washington, y el resultado, ciertamente con claroscuros, es absolutamente positivo.

Mediáticamente, cuando menos, porque el temor de una descortesía del bipolar republicano siempre existió e hizo pensar en lo peor.

La cancillería operó y negoció tanto con la Casa Blanca como con el Departamento de Estado para que la cumbre fuera tersa y se centrara estrictamente en el libreto: T-MEC y Covid-19 y cero muro, cero migración, cero narcotráfico y cero seguridad.

Ebrard, el apagafuegos de López, es, sin duda, el hombre más fuerte en el gobierno federal y su brazo derecho.

Dicen quienes se adelantan a los tiempos que si ya llevaba ventaja en la carrera sucesoria 2024, con los aciertos suma puntos y estrellitas en la frente para afianzarse.

Es, sin duda, El Carnal Marcelo.

 

Plancharon la agenda para evitar el muro

Era evidente que no aceptar sesión de preguntas tenía el objetivo de evitar un resbalón de cualquiera de los dos presidentes y que la reunión estallara.

Ayer, tanto Roberto Velasco, director para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), como la embajadora Martha Bárcena, revelaron y reconocieron que se negoció la agenda para evitar que Trump abordara el muro.

Y es que así les convenía a ambos: López usó a Trump y Trump usó a López. Se usaron y ya.

Y todavía López mencionó los agravios históricos no superados, defendió a los mexicanos que viven allá y se aventó el Grito de Independencia, en la mera Casa Blanca.

El prietito en el rice -arroz- ya que hablamos de Estados Unidos, fueron las adulaciones a Trump, que no eran necesarias.

Ni un raspón en la carrocería.

Finalmente, así es la política y la diplomacia: hacer como que todo está bien.

Como que es un jardín rosado… como el de la Casa Blanca.

Como el que fue escenario del mensaje y la firma.

 

La broma

Trump no perdió la oportunidad de ya, en corto, en la cena con funcionarios y la delegación mexicana, soltar una broma que, pese a ser eso, arrancó sonrisas fingidas a los presentes.

-Hoy me porté bien y no hablé del muro, dijo el republicano que busca la reelección en noviembre próximo, a los comensales, a algunos de los cuales se les atoraron los jitomates veraniegos y el filete de robalo que degustaban.

-Está claro que Trump apapachó a López porque así le conviene, en busca de su reelección y del voto de los latinos, principalmente los mexicanos, que suman, cuando menos, 38 millones en Estados Unidos, y que López recurrió al estadunidense para intentar salvar la economía mexicana, porque la debacle económica apenas comienza, se escuchó en radiopasillo.

 

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