Más allá de las remuneraciones

Este jueves se verán las caras el presidente López Obrador y los ministros de La Corte, en el último informe de Luis María Aguilar como presidente del máximo tribunal de justicia en el país.

El encuentro será a todas luces tenso, tras la suspensión en la aplicación de la ley de salarios máximos concedida por la Suprema Corte a los Senadores de oposición del PAN, PRI y PRD, lo que mucho incomodó al Ejecutivo Federal que tendrá que modificar las previsiones en el presupuesto por entregar al Congreso esta misma semana.

Pero el conflicto va más allá de los salarios máximos o las remuneraciones de los ministros, magistrado y jueces, también es más que la defensa de la separación de poderes, el conflicto de fondo es el rumbo del país, las políticas neoliberales o sociales que se adopten.

Menos de diez días del nuevo gobierno bastaron para que se diera el choque de trenes entre los poderes Ejecutivo y Judicial, entendido este como la expresión más conservadora, además de surgidos de los gobiernos anteriores Peña y Calderón.

Con una oposición partidista muy disminuida, como consecuencia del rechazo ciudadano mostrado en las urnas, los poderes fácticos y conservadores de la nación buscan impedir su mayor deterioro y se agazapan atrás de las determinaciones de la corte, en contra de López Obrador.

Quizá haya habido errores de cálculo o reacciones no previstas ante el alud de modificaciones legales que este Congreso morenista promovió, con la afectación clara a beneficios de algunos grupos sociales acomodados, como la llamada burocracia dorada, que hoy respinga ante el apretón a su cartera.

Lo cierto es que la guerra parece declarada entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo frente al Poder Judicial, respaldado por la oligarquía en una batalla que a nadie conviene y que de no menguar mediante algún arreglo político a todos nos va a afectar.

SUSURROS

La salida de la corriente de Izquierda Democrática Nacional (IDN), bajo el control de René Bejarano y Dolores Padierna, del PRD parece beneficiar a las otras corrientes que quedan en el Sol Azteca, para mantener su control.

Los viejos liderazgos caciquiles perredista de los Chuchos, Ortega y Zambrano, Guadalupe Acosta Naranjo, Héctor Bautista, Fernando Belauzarán, Karen Quiroga, Silvano Aureoles y Ángel Ávila, entre otros, parecen firmes pero las los amenaza un grupo que piensa que el PRD, todavía tiene vida.

El camino no se presenta fácil, pero dan la pelea varios dirigente del Comité Ejecutivo Nacional, como Roberto Morales Noble, secretario Electoral; Brisa Gallegos, secretaria de Gobierno y Enlace Legislativo; Irán Moreno Santos, secretario de Relaciones Internacionales; Monserrat López, secretaria de Derechos Humanos; Alejandro Díaz, secretario de Jóvenes, entre otros como Eduardo Venadero o los diputados federales Evelyn Parra y Javier Salinas, o el presidente del PRD en el Edomex, Omar Ortega Álvarez.

Todos ellos esperan que el INE y el Trife intervengan e impiden que los viejos caciques mantengan el control, de lo que queda del PRD, por lo que se han presentado sendos recursos para acaban con ellos, pero ya veremos.

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