Metro CDMX colapsa por regreso a clases y trabajo: saturación, retrasos y protestas

Por si fuera poco, durante la noche un conato de incendio obligó a desalojar la estación Constituyentes, lo que agravó aún más una jornada ya marcada por la tensión y los retrasos.

Foto: Cuartoscuro.com
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El regreso a clases y al trabajo tras las vacaciones de Semana Santa se convirtió este lunes en un auténtico peregrinaje para miles de usuarios del Metro de la Ciudad de México, que apenas daban el primer empujón para retomar la rutina cuando se toparon con andenes repletos, vagones saturados y largos tiempos de espera en varias líneas de la red. La vuelta a la vida cotidiana no fue tersa: estuvo marcada por la aglomeración, el cansancio y la incertidumbre de quienes avanzaban a cuentagotas entre estaciones desbordadas.

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Detrás de esa jornada de saturación estaba una problemática que el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo venía denunciando desde hace meses. De acuerdo con su dirigente, Fernando Espino Arévalo, el Metro opera sin cumplir con los protocolos internacionales de seguridad debido al deterioro de trenes e instalaciones.

Sostuvo que el sistema se encuentra prácticamente colapsado y acusó que, pese a haber expuesto durante cinco meses los problemas más urgentes al gobierno capitalino, no ha habido respuesta.

Según el sindicato, de los 391 trenes con los que cuenta la red, 70 por ciento no ha recibido mantenimiento mayor pese a que acumulan más de dos millones de kilómetros recorridos, cuando esas revisiones deberían realizarse, como máximo, cada 700 mil kilómetros. Otro 30 por ciento tiene mantenimiento parcial e incompleto. Además, 84 trenes permanecen detenidos en talleres por falta de material para ponerlos en circulación.

La organización sindical también denunció flamazos constantes en distintas líneas por la falta de insumos para dar mantenimiento a las vías. Aseguró que tan sólo en la Línea 1 existen siete mil durmientes fracturados, lo que representa, afirmó, un riesgo permanente de descarrilamiento. A ello se suma, dijo, la falta de materiales básicos y equipo de protección para los trabajadores.

El sindicato había advertido desde el viernes que suspendería el servicio extraordinario y reiteró el domingo que los trabajadores no realizarían horas extra a partir del lunes si no existía una respuesta a sus demandas. La medida se concretó al inicio de la semana y, aunque no detuvo por completo la operación, sí redujo de manera importante la capacidad habitual del sistema.

El resultado fue una mañana complicada para los millones de millones de usuarios, con menor número de trenes en circulación, retrasos y saturación en distintas líneas.

A lo largo del día, el propio Sistema de Transporte Colectivo reportó alta afluencia en diversas rutas. Las líneas 3, 7, 8 y 12 presentaron mayores complicaciones, con tiempos de espera más prolongados en andenes y dificultades para abordar.

Más tarde, también se reportó carga alta en las líneas 1, 3, 7, 9 y A, mientras personal del organismo fue desplegado en estaciones y terminales para intentar agilizar el flujo. En medio de la presión, se enviaron trenes vacíos a puntos de mayor demanda, aunque eso no evitó que el trayecto de miles se sintiera más lento, pesado y agotador.

A este panorama se sumaron cierres y condiciones especiales en algunas estaciones. San Antonio Abad, de la Línea 2, y Auditorio, de la Línea 7, permanecen cerradas hasta nuevo aviso por trabajos de rehabilitación, sin servicio para ascenso ni descenso, mientras que la estación Zócalo/Tenochtitlan, de la Línea 2, brinda servicio en ambos sentidos.

Por la noche, además, un conato de incendio obligó a desalojar la estación Constituyentes, con dirección a Barranca del Muerto, lo que agravó todavía más una jornada ya marcada por la tensión y los retrasos.

Entre las exigencias planteadas por Fernando Espino Arévalo se encuentra una respuesta inmediata y formal por parte del Gobierno de la Ciudad de México; que los asuntos laborales sean atendidos directamente por las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo y no obliguen a los trabajadores a deambular por distintas oficinas; que los subsidios a grupos sociales usuarios del Metro sean cubiertos directamente con recursos del gobierno capitalino para no afectar las finanzas del organismo; y que exista presupuesto etiquetado y entregado puntualmente para el mantenimiento preventivo y correctivo de trenes, vías e instalaciones.

Pese a la tensión, Espino Arévalo ratificó el compromiso de los más de 15 mil trabajadores del Metro para aportar experiencia, capacidad y esfuerzo en beneficio de los usuarios.

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