Mil quinientos millones de pesos a la basura

¿Vale la pena tirar mil 500 millones de pesos a la basura, sólo por complacer a Andrés Manuel López Obrador?

El Instituto Nacional Electoral ( INE) dio a conocer que la consulta ciudadana para determinar si se juzga a actores políticos del pasado, propuesta por López Obrador, costará eso.

La Cámara de Diputados tiene que incluirlos en el gasto 2021, porque con lo presupuestado nomás no le alcanza.

Requiere billete extra.

Y la consulta será una farsa, porque nadie va a enjuiciar a Felipe Calderón Hinojosa o a Enrique Peña Nieto y no porque sean unas blancas palomas, sino porque el objetivo es netamente electoral.

Politiquería, parafraseando al mero, mero de Palacio Nacional.

El mismo Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Púbico, lo dijo hace un par de semanas: los delitos, en caso de acreditarse, habrían ya caducado o prescrito.

Esto significa que ni Carlos Salinas de Gortari El Innombrable, ni Ernesto Zedillo Ponce de León pueden ser procesados.

Ni siquiera ser molestados para que se presenten a declarar.

Nada.

Sólo Calderón y Peña.

Lorenzo Córdova Vianello, el clasista presidente del INE, que mantiene el cargo sólo porque el Partido Revolucionario Institucional (PRI) decidió no removerlo tras aquel escándalo de clasismo y xenofobia contra un líder indígena mexicano, dijo ayer que se cumplirá el mandato del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife, para la banda), de organizar la consulta popular, pero que se necesita más billete.

Andrés Manuel no quiere llevar ante un juez a los ex presidentes.

Quiere utilizar el tema, el caso, durante tooodo su sexenio para ganar votos y apoyos.

Obvio, pasando por la intermedia de 2021 rumbo a la presidencial de 2024 y en la que cree volverá a arrasar como sucedió en 2018.

Porque, además, ¿de qué sirve un secuestrado muerto?

Por eso jamás matará ni a los personajes ni a la historia que le han redituado tanto.

Si no, ¿luego qué vende?

Por eso se buscó la forma legaloide de aprobar la consulta y quedar bien con el mero preciso, ocupante de Palacio Nacional.

Y ahí traerá, de un lado a otro, a los personajes.

Pero jamás ante un juez.

Puro espectáculo.

Puro interés electorero.

 

Que se quejan

En la Cámara de senadores hay algo muuuy extraño.

Resulta que el bloque opositor, en la sesión del martes 20 de octubre, cuando se aprobó la eliminación de los fideicomisos, recurrió a una jugarreta para hacer tiempo y que viniera una descomposición.

Metieron 500 reservas en lo particular para alargar la sesión en la sede alterna del Senado, Xicoténcatl, y hoy acusan que ésta fue maratónica y sin medidas de prevención para todos los que estaban en el salón… y en el edificio.

Y salieron hasta la mañana del 21 después de las 8:00 horas.

Ahora, cuando se conoce la muerte del senador Joel Molina Ramírez, ya aplican pruebas, exámenes y auscultación a todos, absolutamente, todos los que pisan el edificio de Paseo de la Reforma.

 

Vámonos:

Cien mil, ciento cincuenta mil o doscientos mil.

Da igual, eran seres humanos.

Y no lo entienden ni Gatell y compañía.

 

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