Molestia en el Ejército; iban a fusilar a los familiares; Durazo comparecerá el lunes

El operativo fallido, precipitado y mal planeado de Culiacán, Sinaloa, que concluyó en la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, ha lastimado al Ejército y ha causado molestia y enojo en sus integrantes y mandos.

El Ejército ha sido exhibido y su imagen dañada al enviar una señal de debilidad e inferioridad ante los criminales, cuando debieron acatar la orden de retirarse y dejar escapar impunemente al heredero de las glorias del cártel de Sinaloa.

Resulta increíble que los altos mandos militares no hayan estado enterados de que se llevaría a cabo la operación para capturar al narcotraficante, cuando el mundo sabe que en la milicia la obediencia y lealtad a los superiores es ineludible.

Y que el Comandante Supremo, el jefe del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, tampoco lo haya sabido.

La muestra de fragilidad y vulnerabilidad que dio el gobierno federal es preocupante, porque los criminales salieron fortalecidos, crecidos.

Ahora se sabe que los criminales no sólo rodearon la unidad habitacional militar de Culiacán, donde viven las familias de los soldados, sino que entraron y tomaron como rehenes a esposas, hijos e hijas para formarlos con la amenaza de, prácticamente, fusilarlos.

También, que tenían copada la ciudad y que, efectivamente, mantener la operación habría provocado decenas de víctimas inocentes.

Daño colateral, como le llamaba Felipe Calderón Hinojosa y como recordó ayer Andrés Manuel en su mañanera

Y es absolutamente cierto que al abortar la misión se evitaron esas muertes, pero también es verdad que esa crisis y que esa situación de emergencia fue provocada por los mismos cuerpos de seguridad.

El Ejército quiere recuperar su imagen, su dignidad.

Por ello el video hecho circular el fin de semana, donde llaman cobardes a los malandros.

Y hay una frase que es la clave de su molestia y enojo:

-Los soldados cumplimos con la misión de detener a un delincuente, pero ellos, cobardemente, amenazaron con atacar a inocentes. A mujeres, a niños, a estudiantes y a las familias de los militares. Eso demuestra que son cobardes, porque en el enfrentamiento directo nos tiraron con todo y no pudieron con nosotros, pese a que eramos 350 y ellos entre 700 y 800.

La llegada de cuerpos especiales confirma que no habrá abrazos, sino balazos. Y que el discurso es sólo eso: discurso.

Lo cierto es que la decisión no fue heroica.

Por el contrario, sólo subsanó un error garrafal y una insubordinación, en términos de la milicia, porque, insisto, ningún movimiento u operación se lleva a cabo sin la autorización y orden de los superiores.

 

Durazo comparecerá el lunes

Alfonso Durazo Montaño comparecerá el próximo lunes en el Senado.

Es, sin duda, el responsable de este ridículo.

Y, como tal, tiene que dar la cara.

LA visita ya estaba programada por la glosa del informe, pero coincide.

Ayer, Andrés Manuel descartó cesarlo.

Dice que eso quisieran los conservadores.

Es evidente que la responsabilidad recae en Alfonso Durazo Montaño y en el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval.

 

No será Ayotzinapa

Eso promete el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero.

Ojalá, porque, sin duda, Culiacán es un antes y un después en el gobierno de López Obrador.

Ha marcado a la 4T.

 

Vámonos: Dicen que las ratas son las primeras que abandonan el barco. Se van Joel Ayala, Arturo Zamora y Miguel Aceves del Olmo del PRI.

 

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