Morena a la rebatinga

Pugnas internas, ambiciones políticas, incongruencias ideológicas, incumplimientos estatutarios, intereses de grupo y otros vicios más impidieron a Morena renovar de acuerdo a sus calendario y estatutos renovar su dirigencia nacional desde el pasado año.
La carencia de un padrón formal de integrantes, por el que nadie se preocupó desde la formación del partido, canceló la posibilidad de una elección interna legítima, ordenada, y creíble que diera al partido en el poder un nuevo comité ejecutivo sólido que se encargara de preparar los comicios del 2021, los más grandes de la historia.
Falla tras falla, error tras error y conflicto interno tras conflicto interno, ha convertido a Morena en una rebatinga en la que se vislumbra como claro perdedor al propio partido que llegará a las elecciones de julio próximo como un amasijo de intereses y grupos, no como una alternativa político ideológica que dé fuerte soporte al gobierno de la 4T.
De cualquier forma, habrá de surgir una nueva dirigencia, ahora por la vía de la encuesta abierta a toda la ciudadanía, con todos los que ello implica y sin la garantía de que quien resulte triunfador sea respetado y obedecido en su dirección por los demás.
Más de medio centenar de morenistas buscan la presidencia y otro tanto la secretaría general, el mismo número revela lo fragmentado del partido y la ausencia de liderazgos verdaderos. Ni siquiera Porfirio Muñoz Ledo con toda su estela de trabajo político aglutina al número de simpatizantes necesarios para sentirse triunfador.
Están también en la búsqueda del control partidista jóvenes con consistencia ideológica pero sin liderazgo, como Gibrán Ramírez; políticas de trayectoria como Yeidckol Polevnski, que ya mostraron que no pueden con el partido; inmaduros dirigentes a pesar de los años en la brega como Alejandro Rojas Díaz Durán, y moderados con presencia pública nacional como Mario Delgado, entre otros muchos más.
Las encuestas darán el resultado pero el mayor riesgo es que los grupos al interior de Morena se sigan por la libre e impidan que el partido se consolide en el proceso electoral más importante de su vida política, pues ya no estará López Obrador al frente. Veremos.

SUSURROS
Mucho malestar hay entre los trabajadores del PRI porque su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas los obliga a firmar un convenio en el que aceptan una reducción salarial del 21 al 30 por ciento, como apoyo al partido y por la pandemia del coronavirus.
Lo cierto es que sólo buscan obtener recursos para las próximas campañas a costa de los trabajadores, por lo que el secretario de Finanzas del CEN, Luis Vega Aguilar, ya envía los convenios y además pretende la firma de un nuevo contrato, con lo que se perdería la antigüedad y las prestaciones derivadas.
Amlito, como le dicen a Alito, el presidente del CEN tricolor, hace gala de demagogia al defender públicamente a los trabajadores que han visto disminuir sus ingresos o hasta perder sus empleos por la crisis económica derivada de la pandemia, mientras a los empleados del partido les hace lo mismo y ni siquiera han disminuido sus ingresos, garantizados por las prerrogativas recibidas del Estado.
El asunto puede crecer pues muchos trabajadores pretenden meter una demanda colectiva ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, porque no están dispuestos a ver mermados sus ingresos.
Una crisis ahora en el PRI sería la puntilla para el otrora poderoso partido.

Email: salvadormartinez@visionmx.com Twitter: @salvador_mtz
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