¡Mujeres divinas!

Con su entrada al estadio Azadi, las iraníes hacen historia

Rompen una prohibición de 37 años y son protagonistas indiscutibles, por encima del 14-0 de su selección a Camboya

TEHERÁN, Irán (EFE).- Las mujeres iraníes rompieron ayer un tabú con su entrada al estadio Azadi de Teherán, donde fueron las protagonistas indiscutibles del partido clasificatorio del Mundial entre las selecciones de Irán y Camboya.

Armadas con banderas iraníes, gorros con los colores nacionales y trompetas, las mujeres comenzaron a animar en un ambiente ensordecedor más de dos horas antes de que arrancara el duelo, que terminó con la victoria aplastante de Irán por 14 goles a 0.

Con su presencia en Azadi, espacio que tenían vetado desde hace cuatro décadas, hicieron historia, aunque el acceso no estuvo exento de controversia, ya que solo se vendieron 3.500 entradas para las mujeres.

 

SUEÑO HECHO REALIDAD

“Estoy muy contenta porque era mi sueño poder venir al estadio Azadi”, dijo a Efe emocionada la aficionada Sharvanaz Salehí, que cubría sus hombros con la bandera iraní.

Para Salehí, de 25 años, fue “un momento histórico” y “un buen comienzo” en la apertura de los estadios a las mujeres, aunque reconoció que espera que en un futuro próximo haya menos limitaciones y se vendan más entradas.

Las mujeres ocuparon cinco sectores de gradas, separadas de los hombres, en un estadio con capacidad para 78.000 personas que estaba prácticamente vacío.

 

UNA FIESTA

Con el primer tanto del delantero centrocampista del club Persepolis Ahmad Nourollahi en el minuto 5, la zona de mujeres enloqueció con gritos de apoyo a la selección iraní, el llamado Team Melli.

Una bandera iraní de grandes dimensiones recorrió las gradas de arriba a abajo en varias ocasiones y las aficionadas saltaron y gritaron con cada gol de su selección, destacando los tres tantos que marcaron cada uno los delanteros Sardar Azmoun y Karim Ansarifard.

El número de asistentes mujeres fue reducido y las entradas se agotaron en pocas horas cuando salieron a la venta la semana pasada, pero de todas formas marcaron un hito.

 

CUATRO DÉCADAS DE PROHIBICIÓN

Desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979 las mujeres solo habían entrado al estadio a ver partidos de fútbol masculinos en un par de ocasiones y por invitación: el duelo entre el club iraní Persépolis y el japonés Kashima Antlers en noviembre pasado, y el amistoso entre Irán y Bolivia, en octubre de 2018.

Ayer, las hinchas que acudieron disfrutaron con intensidad cada minuto del partido y, junto a su selección, se alzaron con una victoria por goleada.

 

RESTRIGEN A PERIODISTAS MUJERES

En esta ocasión hubo también restricciones, sobre todo para las periodistas mujeres. No se emitieron por ejemplo acreditaciones para cámaras de televisión o fotógrafas para evitar su presencia junto a los hombres en el campo.

Las periodistas quedaron recluidas en una especie de zona VIP sin acceso a las aficionadas, pese a que, según dijo a Efe uno de los representantes de la FIFA, habían luchado durante tres días para conseguir más facilidades.

“Paso a paso”, fue la frase más escuchada tanto entre los representantes de la FIFA como de la Federación de Fútbol iraní.

A pesar de las limitaciones, para las periodistas iraníes también fue un momento único, ya que después de años cubriendo partidos de fútbol por televisión por primera vez podían asistir a uno en persona.

Una de las presentes, Mariam Sarjosh, que lleva 13 años trabajando para el periódico del club Persepolis Piruzi, aseguró que para ella era “muy emocionante después de tantos años tener por primera vez derecho a ver un partido de cerca”.

“Es un buen paso que se haya roto el tabú de la presencia de las mujeres en los estadios”, dijo Sarjosh, quien expresó su esperanza de que “en el futuro se amplíe”.

Esta periodista, de 37 años, no cree que por el momento se vaya a permitir la entrada a las mujeres a los partidos de los clubes iraníes pero se mostró optimista: “Lo importante es que comience la apertura”, subrayó.

 

RECUERDAN A JODAYARI

La prohibición llevó a muchas aficionadas a intentar entrar en los estadios disfrazadas de hombres, pese al riesgo de ser detenidas.

Un caso muy grave fue este año el de la joven Sahar Jodayari,  hincha del club Esteghlal, quien murió tras inmolarse al saber que podría ser condenada a seis meses de cárcel por esta infracción.