Mundial 2010: El salto de España a la élite en el primer Mundial de la historia celebrado en África

España conquista su primer Mundial en Sudáfrica 2010 con un gol de Iniesta en una final histórica marcada por el dominio del tiki-taka y la emoción global



Foto: Mexsport

España consiguió su primera corona mundial en la primera —y única— ocasión que la FIFA ha llevado la Copa del Mundo al continente africano. Sudáfrica 2010 fue la confirmación de la Roja como nuevo miembro en el exclusivo grupo de la élite del futbol. Si bien los hombres de Vicente Del Bosque llegaban como favoritos, una temprana derrota ante Suiza sembró más dudas sobre su estabilidad que el balón Jabulani y sus extrañas parábolas. Pero al final, el talento de sus genios Andrés Iniesta y Xavi Hernández, predominó.

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La Furia demostró al mundo por qué se había convertido en una fuerza imparable. No con goleadas demoledoras, sino con un fútbol de toque infinito, de paciencia quirúrgica, de dominio absoluto. El equipo de Del Bosque aprendió a domar esa pelota traicionera que tantas veces le jugó una mala pasada a los porteros y, de paso, calló a cada uno de sus críticos.

Por primera vez, una Copa del Mundo se vivió tanto en la cancha como en las pantallas. Sudáfrica 2010 fue el torneo que inauguró la era digital moderna, donde Twitter y Facebook, en su apogeo, convirtieron cada partido en una experiencia inmersiva de cultura pop. Los aficionados ya no solo veían el partido; lo comentaban, lo discutían, lo sufrían en tiempo real a través de tuits furiosos sobre la roja a Kaká o las declaraciones asépticas de Sepp Blatter, el entonces presidente de la FIFA que, a sus 71 años, descubrió las redes sociales justo a tiempo para la final.

“También estoy muy contento de compartir mi propia experiencia de la Copa Mundial de la FIFA 2010 con los aficionados de todo el mundo”, tuiteó Blatter en la víspera del partido decisivo. Era otro mundo. Y también otro fútbol.

Pero antes de los tuits, antes de los memes, hubo un anuncio. En una anodina sala de conferencias de Zúrich, Blatter hizo todo lo posible por generar expectación mientras destapaba un sobre blanco con un ostentoso sello rojo. Sin embargo, la presencia de Nelson Mandela sentado en primera fila delató que el resultado ya estaba cocinado. No se invita al ícono mundial del antiapartheid a ocupar un lugar de honor para decirle que ha perdido.

La polémica llegó incluso en forma de balón, ya en el devenir del campeonato. El Jabulani, que significa “regocíjate” en zulú, fue blanco de múltiples críticas. Adidas seguramente esperaba que el balón oficial tuviera una acogida más cálida que la de sus predecesores, pero se equivocó. Diseñado con la ayuda de científicos de la Universidad de Loughborough, el Jabulani incorporaba una revolucionaria tecnología llamada Grip ‘n Groove, pero su trayectoria impredecible lo convirtió en el enemigo público número uno de jugadores y porteros.

Hubo quien lo comparó con un balón de supermercado. Pero entonces, en el partido inaugural, Siphiwe Tshabalala recibió un pase, se internó por la izquierda y, desde un ángulo difícil, soltó un zapatazo que se coló en la escuadra. Ningún sudafricano volvió a decir jamás una palabra negativa sobre el Jabulani. A veces, un solo gol puede redimir hasta el peor de los diseños.

El inicio del Mundial 2010, al ritmo de Shakira y con México en escena

Todo comenzó el 11 de junio de aquel año, cuando Sudáfrica se tiñó de amarillo. Las camisetas de los Bafana estaban por todas partes. Y mientras Shakira movía las caderas al ritmo de su pegajosa canción del Waka Waka y el pequeño Zolani Mahola proclamaba: “Todos somos África”, México luchaba de la mano de Vasco Aguirre por no dejar una mala imagen en el partido debut.

Los anfitriones capturaron a la perfección el espíritu del Mundial en Johannesburgo con una impresionante ceremonia de apertura, seguida de un emocionante empate 1-1 con la Selección Mexicana, precisamente cuando Siphiwe Tshabalala marcó uno de los mejores goles del torneo.

Francia, subcampeona del Mundial de 2006, tuvo un comienzo decepcionante con un empate 0-0 contra Uruguay, con el que cerró la primera jornada. Sudáfrica no logró consolidar el buen momento mostrado en su primer partido, y cayó ante Uruguay con facilidad por 3-0 en Pretoria, mientras que Francia continuó con su mala racha, al sufrir una derrota por 2-0 ante México, gracias a los goles de Cuauhtémoc Blanco y Chicharito Hernández.

Les Bleus habían llegado al torneo como un polvorín. La doble mano de Thierry Henry en la repesca contra Irlanda, el escándalo de Zahia que salpicó a Ribéry y Benzema, la inminente salida del seleccionador Domenech. Todo explotó en Sudáfrica. Nicolas Anelka fue expulsado del equipo por insultar al entrenador, los jugadores se negaron a entrenar en señal de protesta, y el capitán Patrice Evra estuvo a punto de llegar a las manos con el preparador físico. La Selección de Francia se convirtió en el villano del torneo y regresó a casa antes de tiempo.

De Luis Suárez como villano, a Andrés Iniesta como salvador del futbol bonito

Mientras tanto, en cuartos de final, Luis Suárez detuvo con la mano un gol que ya se colaba y Ghana, a punto de hacer historia, vio cómo Asamoah Gyan estrellaba el penalti contra el larguero. No hay muchos jugadores capaces de romperle el corazón a todo un continente. Pero ahí entra Suárez, que lo consiguió en ese juego por los cuartos de final. Y Uruguay sobrevivió.

Los Países Bajos habían asegurado su pase a semifinales al vencer a Brasil por 2-1, mientras que Alemania continuó impresionando con una contundente victoria por 4-0 sobre Argentina y un gol de David Villa en los últimos minutos le dio la victoria a España sobre Paraguay. La primera de las dos semifinales fue un emocionante partido con cinco goles, en el que Giovanni van Bronckhorst marcó uno de los mejores tantos de la competición, para dar la victoria a los Países Bajos por 3-2 sobre los charrúas.

La segunda semifinal resultó ser un encuentro mucho más sobrio entre Alemania y España, con Carles Puyol anotando el único gol del partido para clasificar a su equipo a la final, donde se enfrentarán al conjunto entonces dirigido por Bert van Marwijk.

El estadio Soccer City de Johannesburgo fue la sede de la final, donde 84 mil 490 aficionados presenciaron un partido reñido entre ambos equipos que necesitó tiempo extra para definirse. Fue un encuentro tenso, con 13 tarjetas amarillas mostradas por el árbitro Howard Webb y la expulsión de John Heitinga a los 109 minutos por doble amarilla. El partido estaba a seis minutos de definirse en la tanda de penaltis cuando España, merecidamente, consiguió el gol de la victoria gracias a un potente disparo de Iniesta que se internó en el área y batió a Maarten Stekelenburg. Fue así como La Furia alcanzó la gloria.

España era campeona del mundo por primera vez. Iniesta se quitó la camiseta y mostró un mensaje. “Dani Jarque, siempre con nosotros”, decía su playera. El fútbol, a veces, permite estos abrazos que trascienden lo deportivo. Y África, testigo de todo, también celebró. A su manera. Con vuvuzelas incluidas.