Muñoz Ledo tiene razón: es un revés para Morena… y López Obrador

El resultado de las elecciones dominicales en Coahuila e Hidalgo es un revés para Movimiento Regeneración Nacional (Morena) yE

Andrés Manuel López Obrador es un tanque de oxígeno para el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En términos beisboleros, como le gusta a Andrés Manuel, en Coahuila fue una blanqueada.

En Hidalgo, pese a que no hubo Programa de Resultados Electorales (PREP) y el sistema informático denominado Preliminares Hidalgo 2020 falló, se conoce que el tricolor adelanta en 32 de 84 alcaldías en disputa, el PRD en 7; Morena en 6; PRD-PAN en 6 y el PAN en 5.

De éstas, en  la capital, Pachuca, con 26 mil 962 votos, el tricolor está por encima de Morena, que suma 26 mil 589.

En Tulancingo, la victoria, hasta ahora, es para Morena con 15 mil 398 sufragios, por 14 mil 543 del tricolor.

En Mineral de Reforma, el triunfo es del PRI.

Esto significa, sin duda, que, cuando menos en Pachuca la elección se resolverá en tribunales, porque Morena pedirá recuento, impugnará y hará todo lo que está a su alcance para, cuando menos, meter ruido.

Voto por voto, casilla por casilla… salvo que el dueño del partido, creador y administrador, Andrés Manuel, ordene lo contrario.

De hecho, ayer dio una luz de cómo se comportará su partido:

-En las elecciones de Coahuila e Hidalgo ganó la democracia. Lo importante es que la gente participe, que vote, dijo.

Así que el berrinche de Alfonso Ramírez Cuéllar, líder temporal de Morena, quien dijo que desconocen los resultados, podría quedar en eso: un pataleo y a lo siguiente.

En redes, hubo reacciones tanto a favor como en contra del triunfo del PRI.

Pero la coincidencia es que no se celebra la victoria del tricolor y su regreso, y con carro completo, sino la derrota de Morena y de López Obrador, porque, dicen, no ha sabido aprovechar la legitimidad que le dieron 31 millones de mexicanos en la elección de 2018.

El resultado, aunque el ocupante de Palacio Nacional no lo reconozca, enciende las luces de alerta, porque es como una especie de referéndum para su gobierno.

Las decisiones polémicas y absurdas, según la oposición y hasta gran parte de quienes le apoyaron en las urnas hace dos años, la estrategia contra la epidemia de Coronavirus, la caída de la economía y la inseguridad, además del natural desgaste que significa el ejercicio del gobierno, se reflejaron en los resultados.

 

Terreno del PRI

Por supuesto no hay que olvidar que Coahuila e Hidalgo son estados gobernados por el PRI y donde Miguel Angel Riquelme Solís y Omar Fayad Meneses saben de trabajo electoral.

Así como lo sabe Andrés Manuel.

Tampoco hay que minimizar la victoria tricolor, porque hace dos años fue desaparecido del mapa, extinguido.

Por eso el resultado es un llamado de atención para los morenistas, atrapados en la sucesión en la dirigencia y en una guerra mediática que afecta su imagen, por el lodazal en el que se encuentran.

Muñoz Ledo, por cierto, fue contundente ayer en twitter:

-Las elecciones en Coahuila e Hidalgo constituyeron un serio revés para nuestro partido. Demuestran que necesitamos un partido sólido y organizado. Si AMLO no fuera Presidente hubiera hecho campaña y revertido la situación. Urge la reorganización de MORENA como lo he propuesto.

Y tiene razón.

Si López Obrador quiere mantener el control de la Cámara de Diputados y sumar gubernaturas, de la quince que estarán en disputa en 2021, así como alcaldías y congresos locales, tiene que dar soluciones a los problemas que aquejan a los mexicanos.

Su estrategia de conferencias matutinas aún le da, pero está desgastada.

Si su discurso se ajustara, obligado por la emergencia económica y de salud, y anunciara un cambio de planes, reorientando la inversión a áreas que verdaderamente lo necesiten y cancelara la construcción de la nueva refinería, actualizando sólo las existentes, entre otras redirecciones, convencería  no sólo a quienes hoy tienen dudas, sino que generaría confianza en los inversionistas y eso significa solidez económica.

 

Las pruebas

La revelación de ayer de Andrés Manuel de que se somete a prueba de Covid-19 cada semana, generalmente los martes, es una buena noticia por su salud y por lo que representa.

No es él, es el presidente de México.

No obstante, significa una nueva contradicción, porque su mensaje ha sido, como el de Donald Trump, equivocado. Ha desestimado las pruebas.

Sabedor de que sus millones de leales lo imitan, debiera utilizar cubrebocas todo el tiempo, porque los científicos han comprobado que evita contagios.

Pero no, ¡cómo enviar una señal de debilidad!, según él y sus consejeros.

Y ahí están los resultados: 85 mil muertes y en ruta a las 100 mil a finales de noviembre.

Y con adelanto de rebrote, como dice Hugo López-Gatell.

Vámonos:  Se siente inseguro el 70 por ciento de los mexicanos.

Nomás.

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