Nada de influyentismo

Guillermo Del Toro no promete favores a su amigos Alfonso Cuarón ni Carlos Reygadas al iniciar el Festival de Cine de Venecia

VENECIA.- Guillermo del Toro prometió que no tendrá un sesgo nacional como presidente del jurado en el Festival de Cine de Venecia, en que su compatriota y director mexicano Alfonso Cuarón competirá con uno de los filmes favoritos.

Del Toro, cuya película La Forma del Agua ganó el León de Oro en Venecia el año pasado, será uno de los críticos de Roma, un drama autobiográfico de Cuarón ambientado en Ciudad de México en la década de 1970.

Junto al ganador del Oscar Alejandro González Iñárritu, son conocidos como Los Tres Amigos mexicanos que se han convertido en importantes cineastas de Hollywood en las últimas dos décadas.

“Soy el presidente del jurado, no el dictador”, dijo del Toro en una conferencia de prensa en Venecia el miércoles tras ser consultado sobre si podría verse tentado a ayudar a su amigo a ganar el máximo premio.

“Lo más importante es simplemente ser cineastas profesionales adultos que estamos considerando las películas basados en lo que está en el rectángulo (en la pantalla). Nada más”, afirmó, y agregó que la nacionalidad de un filme no es importante.

Entre los miembros del jurado destacan el actor austriaco Christoph Waltz, la actriz británico-australiana Naomi Watts y el actor, director y comediante neozelandés Taika Waititi.

“Soy una persona muy crítica, de modo que esto era perfecto para mí. Me hace bien juzgar a la gente”, dijo Waititi a los periodistas y añadió que está impávido ante la perspectiva de pasar las próximas dos semanas viendo películas artísticas y potencialmente sin humor.

 

“Creo que voy a hacer un gran trabajo viendo un montón de películas deprimentes”, bromeó.

BUEN ARRANQUE 

El festival de Venecia arrancó  con un viaje íntimo y lleno de desafíos en el filme First Man del estadounidense Damien Chazelle, con Ryan Gosling en el papel del astronauta Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna.

Con las pocas imágenes existentes del histórico descenso en julio de 1969, dominada por el respiro y los silencios de quien sabe que cumple una misión única, el filme combina todos los elementos para llegar a ser un éxito de taquilla: desafíos, dolor, competición, sueños, poder y hasta las protestas que marcaron esos años.

“Es increíble hoy en día que se tenga de ese hecho tan poca película: una directa por televisión, llena de granos, en blanco y negro y de baja definición”, reconoce en una charla con la prensa italiana el joven realizador, de 33 años, quien inició hace dos años su triunfal carrera en Venecia con la comedia musical La La Land, ganadora de seis Oscar.

El filme, que abre la competición en Venecia, reconstruye los sentimientos de un piloto reflexivo y reservado, el comandante del Apolo 11.

“Quería que el espectador se sintiera en la Luna, en una realidad virtual o que se metiera en las botas de Armstrong, cumpliendo esos pasos en primera persona”, confiesa el cineasta. (AGENCIAS)

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