Nepotismo del Bienestar

Félix Salgado Macedonio critica las reglas antinepotismo de Morena, mientras las dinastías familiares siguen dominando el poder interno del partido



Este fin de semana, Félix Salgado Macedonio volvió a criticar las reglas antinepotismo de Morena para 2027. El reclamo no cayó del cielo, llegó en medio de un choque interno que lleva meses creciendo dentro del partido.

Porque dentro de Morena se hablaba de que Sheinbaum iba a poner freno a las dinastías políticas, pero el problema es que dichos clanes familiares son parte central de su estructura de poder. Por eso el debate trasciende lo jurídico.

LA REFORMA DIFERIDA

Claudia Sheinbaum presentó en su primer año de gobierno una reforma para impedir el llamado nepotismo electoral. La idea original era que esa prohibición aplicara desde 2027, pero la resistencia de Morena, PT y PVEM cambió el resultado. Al final, el candado quedó aprobado para entrar en vigor hasta 2030.

Esa modificación mostró que el discurso antinepotismo tiene límites cuando toca intereses de las bases fundacionales de los partidos políticos, en especial del que hoy gobierna.

No obstante, para amortiguar el golpe, Morena decidió moverse por otra vía. Su dirigencia ajustó reglas internas para aplicar esa barrera desde 2027 en la selección de candidaturas. Ahí explotó otra bomba.

DINASTÍAS GUINDAS

En Morena hay apellidos que funcionan como capital político. Ahí están los Salgado en Guerrero, los Monreal en Zacatecas, los Jara en Oaxaca, los Batres en la Ciudad de México, los Alcalde Luján, los Godoy, los Taddei, los Delgado Carrillo, y ahora también los Yunes, entre muchos, muchos casos más. Por eso resulta irónico que dentro del propio partido ahora se presenten como jueces del nepotismo.

Aunque el tema no es sólo que haya familias enteras en cargos públicos o partidistas. El problema es que el apellido abre puertas y desplaza a perfiles con más méritos, sin que exista una orden directa firmada por un familiar.

Ese punto es central. El nepotismo tradicional sólo castiga cuando una persona servidora pública mete la mano para contratar a un familiar, pero la realidad política actual no siempre opera así, pues el parentesco influye sin dejar huella directa. El apellido hace el trabajo.

LA PELEA POR EL DICCIONARIO

Ante las críticas de Salgado Macedonio, Ricardo Monreal buscó defender a la familia Alcalde con una definición ortodoxa que también le beneficia. Dijo que nepotismo es cuando un superior nombra a un pariente como su subordinado. Así, con esa lógica, muchas dinastías quedarían fuera del problema.

Monreal habló del caso de Bertha Alcalde, argumentando que fue elegida como titular de la fiscalía capitalina mediante un proceso del Congreso, sin intervención de Luisa Alcalde, hoy dirigente de Morena. Aquí no hay que ser ingenuos. Si el apellido no pesara en los nombramientos, hoy tendríamos perfiles estrictamente técnicos en los principales cargos. Por ejemplo, un ingeniero metalúrgico al frente de LitioMx.

A estas alturas del partido, la definición actual del nepotismo está muy desfasada. Si se deja limitada al acto directo de contratar, el sistema seguirá premiando dinastías de manera transversal. Un hermano en el Poder Ejecutivo, una sobrina como diputada, un primo como director estatal. Así hasta el infinito.

Pero combatir este problema en serio exige algo más que vetar apellidos en campañas. Por lo menos hace falta fortalecer concursos, servicio civil de carrera y criterios de mérito en los cargos públicos.

EL DATO INCÓMODO

Apenas arranca la revisión para renovar tres lugares en el INE y ya surgieron señalamientos sobre decenas de perfiles cercanos a Morena. Hay 395 aspirantes en la lista. El relevo aún no se define, pero la disputa por capturar al árbitro electoral ya empezó.