Casco para ciclistas: el mundo evita obligarlo y México sigue esa ruta

La mayoría de los países no exige casco para circular en bicicleta y apuesta por infraestructura, educación vial y reducción de velocidad para disminuir accidentes

México forma parte de los países que no exigen casco obligatorio para ciclistas. Especialistas y autoridades han privilegiado infraestructura, educación vial y reducción de velocidad como herramientas para disminuir accidentes y fomentar el uso cotidiano de la bicicleta.
México forma parte de los países que no exigen casco obligatorio para ciclistas. Especialistas y autoridades han privilegiado infraestructura, educación vial y reducción de velocidad como herramientas para disminuir accidentes y fomentar el uso cotidiano de la bicicleta.

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La obligación de usar casco para ciclistas sigue siendo una medida poco común en el mundo y México forma parte de los países que optaron por no imponer esa exigencia a nivel general. La decisión contrasta con naciones como Australia, Nueva Zelanda, Argentina, Uruguay o Singapur, donde el casco es obligatorio para todos los usuarios de bicicleta.

Un análisis elaborado por Statista Research con información del Bicycle Helmet Safety Institute (BHSI) y estudios recopilados en ResearchGate muestra que la mayoría de los países mantiene un enfoque menos restrictivo y apuesta por otras herramientas para reducir accidentes, como infraestructura ciclista, educación vial y regulación del tránsito.

La discusión toca una fibra sensible en México. Durante años, colectivos ciclistas sostuvieron que obligar al uso de casco podía enviar el mensaje de que pedalear era una actividad excepcionalmente peligrosa, cuando el problema principal estaba en las calles, el diseño urbano y la convivencia con los automóviles.

México apostó por cambiar las calles

La política pública mexicana terminó acercándose a una visión que ganó terreno en distintas ciudades del mundo: la seguridad vial no depende únicamente de lo que haga el ciclista, sino del entorno en el que se mueve. Bajo esa lógica, un casco puede disminuir la gravedad de una lesión, pero no evita que un vehículo invada una ciclovía, ignore una señal de tránsito o circule a velocidades incompatibles con la movilidad urbana.

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ECOBICI.
En 2010, la Ciudad de México aprobó una obligación de portar casco, pero la medida fue eliminada pocos meses después.

En 2010, la Ciudad de México aprobó una obligación de portar casco, pero la medida fue eliminada pocos meses después. El cambio coincidió con la expansión de Ecobici, uno de los sistemas de bicicleta pública más importantes de América Latina, que buscaba atraer usuarios ocasionales para trayectos cortos dentro de la ciudad.

Especialistas en movilidad argumentaron entonces que exigir casco podía convertirse en una barrera práctica para quienes utilizan la bicicleta de manera esporádica. La lógica era sencilla: un usuario que toma una bicicleta pública durante unos minutos difícilmente carga equipo de protección durante toda la jornada laboral.

Países Bajos, Dinamarca y Alemania registran algunos de los niveles más altos de uso de la bicicleta en el mundo sin imponer una obligación general para los adultos. En esos casos, las autoridades concentraron recursos en redes de ciclovías protegidas, cruces seguros, reducción de velocidades y rediseño del espacio público.

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Una proporción importante de las muertes de ciclistas ocurre en colisiones con vehículos motorizados y no en caídas aisladas. Foto: Cuartoscuro

El problema detrás de los accidentes

Una proporción importante de las muertes de ciclistas ocurre en colisiones con vehículos motorizados y no en caídas aisladas. Las autoridades recomiendan el uso de casco, la prioridad institucional se ha concentrado en crear condiciones más seguras para todos los usuarios de la vía pública.

Los defensores del casco sostienen que existe evidencia suficiente sobre su capacidad para reducir lesiones craneales en caso de caída o impacto. La recomendación suele ser particularmente insistente para menores, ciclistas deportivos y personas que circulan en vías rápidas o en zonas con infraestructura insuficiente.

Australia fue pionera en establecer leyes nacionales de casco obligatorio y posteriormente siguieron rutas similares Nueva Zelanda, Singapur, Argentina y Uruguay. Los defensores de estas normas consideran que la prevención individual debe formar parte de cualquier estrategia integral de seguridad vial.

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