Extorsiones, sobreprecios y control criminal elevan el costo de la tortilla y ponen en riesgo uno de los alimentos básicos del país

Cuartoscuro
Extorsiones, sobreprecios y control criminal elevan el costo de la tortilla y ponen en riesgo uno de los alimentos básicos del país

Por: Corina Tlali Ortega
"Sin maíz no hay país", una de las frases más representativas de la identidad alimentaria mexicana, hoy también refleja una crisis marcada por la violencia y la extorsión. La cadena de producción de la tortilla, uno de los productos esenciales de la canasta básica, enfrenta el avance del crimen organizado en distintas regiones del país.
De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de la Tortilla, alrededor de 20 mil tortillerías en México son víctimas de cobro de piso y extorsión. La cifra representa entre el 14% y el 15% de las más de 130 mil tortillerías que existen a nivel nacional.
Según una investigación de The Washington Post, la intervención de grupos criminales ya no se limita únicamente a exigir cuotas a los negocios. En diversas entidades del país, organizaciones delictivas también han comenzado a controlar distintas etapas del proceso productivo de la tortilla.
Los reportes señalan que el crimen organizado interviene en el cultivo del maíz, el suministro de agua, el transporte del grano, la venta de insumos, el gas e incluso en el precio final del producto que llega a las mesas mexicanas.
Entre los grupos criminales mencionados en distintos reportes se encuentran "La Familia Michoacana", el "Cártel Jalisco Nueva Generación" y "Los Ardillos", organización con presencia en Guerrero.
El incremento de las extorsiones y el control de intermediarios vinculados con redes criminales ha provocado aumentos de entre 6 y 12 pesos por kilo de tortilla en algunas zonas del país.
Además, una tonelada de maíz que normalmente ronda los 7 mil 500 pesos puede llegar a revenderse hasta en 12 mil pesos, encareciendo aún más los costos de producción para pequeños negocios y consumidores.
El Estado de México figura entre las entidades más afectadas por este fenómeno, aunque también existen reportes en Ciudad de México, Morelos, Guerrero, Quintana Roo y Sinaloa.
El caso evidencia cómo la violencia del crimen organizado ya no solo impacta la seguridad pública, sino también el acceso y el costo de productos esenciales para millones de familias mexicanas. La crisis en torno a la tortilla refleja un problema que atraviesa la economía, la alimentación y la vida cotidiana del país.