México activó protocolos sanitarios preventivos frente al brote de ébola detectado en África central y puso bajo vigilancia sus aeropuertos internacionales, en una decisión atravesada no sólo por criterios epidemiológicos, sino por el reloj político del Mundial 2026.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el secretario de Salud, David Kershenobich, dejó claro que no hay casos confirmados en territorio nacional, pero el gobierno no quiere margen para improvisar.
La Secretaría de Salud informó que el riesgo de propagación para México es muy bajo, ya que los contagios se concentran en República Democrática del Congo, Uganda y bajo vigilancia regional en Sudán del Sur.
Medidas sanitarias preventivas ante ébola
Aun así, las autoridades recomendaron que personas que hayan estado en esos países durante los últimos 21 días reconsideren sus viajes. En aeropuertos habrá revisión documental, seguimiento de itinerarios y filtros para detectar posibles exposiciones, incluso si los pasajeros llegan desde terceros países.
Kershenobich explicó que el virus del ébola no se transmite con la facilidad del Covid-19, ya que requiere contacto directo con fluidos o secreciones de personas infectadas. Esa diferencia cambia el tipo de respuesta, pero no elimina el riesgo.
"No tenemos casos, estamos preparados ante cualquier eventualidad", sostuvo el funcionario. Agregó que un caso sospechoso requeriría síntomas compatibles y antecedente de estancia en zonas con transmisión activa o contacto con personas contagiadas.
Vigilancia epidemiológica
El elemento que alteró el cálculo sanitario es otro: el Mundial de futbol. México, como sede junto con Estados Unidos y Canadá, ya trabaja en protocolos de vigilancia epidemiológica coordinados con ambos países para blindar el flujo internacional de visitantes.
La Secretaría de Salud admitió que el contexto del torneo obliga a elevar la preparación. En otras palabras: un brote contenido en África adquiere otra dimensión cuando el país se alista para recibir multitudes globales.