Nueve meses lejos de la Tierra: el astronauta de la NASA que estuvo varado en el espacio visitó México

El astronauta, Barry Wilmore compartió con estudiantes del IPN su experiencia orbitando la Tierra y los desafíos científicos de explorar el espacio.

Foto: Corina Ortega.
Foto: Corina Ortega.

Síguenos

Son pocas las personas que han logrado salir del planeta Tierra y Barry Wilmore es una de ellas. La figura del astronauta suele parecer inalcanzable. Los vemos desde lejos, concentrados en misiones espaciales, realizando experimentos dentro de la Estación Espacial Internacional (EEI), flotando en gravedad cero mientras observan el planeta desde el espacio.

Todo eso, además de impresionante, resulta profundamente inspirador, pero casi siempre lo vemos a través de una pantalla y a miles de kilómetros de distancia. Escuchar a un astronauta de cerca, hacerle preguntas o simplemente verlo cara a cara parece imposible.

Por eso fue tan significativa la visita del astronauta Barry Wilmore al Instituto Politécnico Nacional (IPN). Ese astronauta "inalcanzable" que ha visto la Tierra desde afuera, llegó a una de las instituciones educativas más importantes de México, justo en el año en que el IPN celebra 90 años de existencia.

Más de 220 estudiantes y público en general asistieron a la conferencia de Wilmore. Fue un encuentro cercano. Quienes acudieron pudieron verlo de cerca, saludarlo, hacerle preguntas y tomarse fotografías con él.

Del sueño de volar al espacio

Barry Wilmore, también conocido como "Butch", tiene actualmente 63 años y una trayectoria de 25 años como astronauta. Pero antes de llegar al espacio fue un niño que soñaba con volar, una idea que nunca abandonó.

Al terminar la universidad nació en él un profundo sentimiento de patriotismo que lo llevó a enlistarse en la Marina de Estados Unidos. Más tarde ingresó a la academia de vuelo, donde aprendió los principios fundamentales de la aviación.

Su vida dio un giro cuando fue seleccionado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, siglas en inglés) en el año 2000. A partir de entonces participó en distintas misiones espaciales y operaciones a bordo de la EEI, acumulando más de un año en el espacio y múltiples caminatas espaciales.

Una de sus misiones más mediáticas ocurrió en 2024, junto a la astronauta Sunita Williams. Ambos realizaron un vuelo de prueba tripulado con la nave Boeing CST-100 Starliner hacia la EEI, pero enfrentaron problemas técnicos que impidieron su regreso inmediato a la Tierra, por lo que permanecieron varados en el espacio durante nueve meses.

Nueve meses contemplando lo inimaginable: la Tierra orbitando bajo sus pies y el espacio profundo con sus galaxias lejanas en todo su esplendor ¿Cómo puede una experiencia así transformar la percepción humana de la vida?

Desde la mirada de alguien que vivió en el espacio

Durante la conferencia que el astronauta originario de Tennessee ofreció en el IPN, explicó cómo los ingenieros deben diseñar aeronaves y naves espaciales capaces de soportar ondas de choque y condiciones extremas durante el vuelo y el lanzamiento al espacio.

"¿Qué sentiste la primera vez que llegaste al espacio?", compartió entre risas que esa es una de las preguntas que más le hacen. Una experiencia que resume en una sola palabra: "Humildad". Explicó que, al ser tan pocas las personas que han llegado al espacio, resulta indescriptible observar el mundo desde afuera.

Wilmore contó que muchos niños también le preguntan si alguna vez ha visto un agujero negro en el espacio, y él responde, que espera no hacerlo debido a su enorme fuerza gravitacional.

Explicó que estos fenómenos se forman cuando una estrella colapsa sobre sí misma y generan una gravedad tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar. También mencionó que Gaia BH1 es el agujero negro más cercano detectado hasta ahora.

Durante la charla, el comandante "Butch" preguntó a la audiencia si podían imaginar cómo se ve la Ciudad de México desde el espacio. Después mostró imágenes captadas desde órbita y señaló que la capital mexicana luce especialmente bella durante la noche.

También habló sobre la cara trasera de la Luna y explicó que es incorrecto llamarla "el lado oscuro", porque en realidad sí recibe luz solar. Además, destacó la importancia de las misiones del Programa Artemis, que han permitido alcanzar distancias récord para estudiar la otra cara de la Luna.

Vestimenta para las estrellas

Y como el trabajo de un astronauta no se limita al interior de una nave, también habló sobre la experiencia de realizar caminatas espaciales. Pidió a los asistentes imaginar cómo se percibe la Tierra desde el vacío del espacio, orbitando el planeta cada 90 minutos a una velocidad superior a los ocho kilómetros por segundo.

"Butch" ha acumulado 464 días en el espacio a bordo de la EEI. Durante la charla explicó que un traje espacial puede costar alrededor de siete millones de dólares y que el cinturón con el taladro tiene un valor cercano a los dos millones de dólares. Señaló que esta herramienta es fundamental, ya que los astronautas realizan distintos trabajos de manera constante mientras permanecen en el espacio.

Entre la ciencia y la fe

Además de hablar de física, ciencia aeroespacial y la otra cara de la Luna , Wilmore mencionó que el Señor formó este planeta para ser habitado y también citó versículos de la Biblia.

"Si van a llevarse algo de esta plática, son dos cosas. Uno: Jesús es el Señor. Y él los invita a todos y cada uno de ustedes a perseguir la excelencia. No la perfección, sino la excelencia en todo su quehacer", comentó.

Wilmore insistió en que hacer cosas grandes requiere estándares altos y pidió a las y los jóvenes, y público que le escuchaba con atención a no conformarse con "la barra baja".

El astronauta aseguró que las personas y los países pueden lograr grandes cosas si trabajan conjuntamente. Señaló que aún existen muchas cuestiones que la humanidad no termina de entender, pero consideró que la colaboración, el entendimiento y el trabajo en equipo son fundamentales para conseguirlo.

La visita de Barry Wilmore al Instituto Politécnico Nacional no solo permitió a las y los estudiantes convivir con uno de los pocos seres humanos que ha observado la Tierra desde el espacio. También dejó una reflexión sobre el papel de la ciencia y la ingeniería aeroespacial en el desarrollo de tecnologías que hacen posible la vida y la investigación fuera del planeta, además de recordar que ser astronauta no es un sueño inalcanzable, sino una meta que puede lograrse con preparación, disciplina y perseverancia.

Edición Impresa Digital
Ver más