Sheinbaum arropa salida de Andy; Morena entra a reacomodo electoral

Confirmó que Andrés López Beltrán dejó la Secretaría de Organización de Morena para competir por una diputación federal y cerró cualquier lectura de ruptura interna.

Andrés Manuel López Beltrán. Cuartoscuro.
Andrés Manuel López Beltrán. Cuartoscuro.

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La salida de Andrés Manuel López Beltrán de la estructura de Morena abrió el primer ajuste visible rumbo a la disputa electoral, con Claudia Sheinbaum arropando públicamente al hijo del expresidente con un respaldo político directo.

Claudia Sheinbaum confirma salida y respaldo a López Beltrán

Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum confirmó que Andrés López Beltrán dejó la Secretaría de Organización de Morena para competir por una diputación federal y cerró cualquier lectura de ruptura interna.

"Muy buen trabajo".

Dijo sobre su gestión, al atribuirle el crecimiento territorial del partido y presumir que Morena alcanzó una afiliación masiva bajo su operación política.

La presidenta no escatimó elogios. "Es un gran organizador", insistió, al defender el trabajo de quien controlaba una de las áreas más sensibles del partido: la estructura territorial, el músculo electoral y buena parte de la movilización interna.

La salida ocurre cuando Morena se alista para abrir convocatorias y empujar a sus aspirantes de regreso a territorio. Más que una despedida administrativa, el movimiento muestra el arranque del acomodo interno del oficialismo.

Sheinbaum rechazó cualquier lectura de tensión y extendió el espaldarazo al resto del equipo partidista. Defendió a Luisa María Alcalde, Ariadna Montiel, Carolina Rangel y hasta corrigió sobre la marcha para mencionar a perfiles que ahora orbitan en otras responsabilidades de gobierno.

La Secretaría de Organización que deja López Beltrán no es un cargo ornamental. Desde ahí se controla la maquinaria territorial de Morena: estructura electoral, movilización de militantes, operación interna y construcción de candidaturas.

La salida de quien ocupaba esa posición obliga al partido a redistribuir uno de sus centros de control más sensibles en plena preparación electoral.

Sheinbaum buscó cortar de raíz cualquier lectura de fractura y presentó el relevo como parte del calendario natural del partido. Sostuvo que quienes aspiren a candidaturas deberán regresar a sus estados y competir en territorio, una señal de que Morena comienza a ordenar su siguiente disputa electoral mientras acomoda a sus cuadros más visibles.

El movimiento también confirma que el apellido López Obrador conserva peso específico dentro del oficialismo. Aunque el expresidente ya no ocupa formalmente el centro del poder, la salida de su hijo de una posición estratégica y su salto a la arena electoral no es un trámite menor: es una jugada que reacomoda fichas dentro del partido más dominante del país.

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