Los Pumas de Efraín Juárez han destruido todo tipo de barrera para ganarse el absoluto respeto del futbol mexicano. Pero ahora, los auriazules deberán confirmar su condición como favoritos ante los sorprendentes Tuzos del Pachuca, un sigiloso pero igualmente peligroso equipo al que enfrentarán por la ida de las semifinales del torneo Clausura 2026 de la Liga MX en el Estadio Hidalgo.
TE PUEDE INTERESAR: “Bomba” Rodríguez, ex comisionado de FMF, asegura que dueños lo boicotearon: “No querían transparencia”
En la Ilíada (762 aC) de Homero, se narra la batalla más pareja y determinante de la mitología griega. Ocurre cuando Aquiles, invadido por una efervescente cólera, reta a Héctor en un duelo a muerte, luego de que éste, asesinara a Patroclo. Y aunque Aquiles era el prototipo del héroe griego y el guerrero más grande de la mitología, Héctor combatió valientemente pese a que los dioses no lo favorecían. Y esa misma paridad entre el más peligroso luchador y un osado retador, se replicará en estas semifinales.
Hay algo en el aire de esta Liguilla que huele a ese particular aroma de la épica. Por un lado, el Club Universidad llega con la piel curtida por la dramática manera en que eliminó al América, en una serie que terminó con un escandaloso 6-6 global y que los universitarios resolvieron aferrándose al liderato general que habían conquistado con tanto esfuerzo durante el torneo regular.
Sobrevivir a un Clásico Capitalino tan vibrante y cruel les ha dado a los de Efra Juárez algo más que confianza. Les ha regalado la certeza de que este equipo tiene carácter y una garra que se había desvanecido por años, a tal grado que ha recuperado el respeto que parecía para siempre extraviado.
Por el otro, los hidalguenses han avanzado en silencio, casi sin hacer ruido, pero con la contundencia de un depredador paciente. Eliminaron al bicampeón Toluca con un contundente 3-0 global, demostrando que su juventud y su experiencia se han fundido en un bloque sólido. Pero no están aquí por casualidad.
Llegaron porque Enner Valencia, Oussama Idrissi y Kenedy han convertido el ataque en una amenaza constante, mientras Elías Montiel y Víctor Guzmán ordenan el mediocampo con una madurez que invita a soñar en Hidalgo. Por si fuera poco, los de la Bella Airosa son dirigidos ni más ni menos que por Esteban Solari, una exfigura azul y oro que conoce de la grandeza de Universidad Nacional, pero también la fórmula para hacerle frente.
Lo que viene no es un partido cualquiera. Es la primera vez que Pumas y Pachuca se cruzan en unas semifinales, y el historial no puede estar más parejo. Ambos se reparten tres victorias para cada uno en seis enfrentamientos previos de Liguilla. Hay memorias que pesan. En el Apertura 2006, los Tuzos fueron verdugos. En el Clausura 2009, los universitarios levantaron el título. Y aquella final tiene un eco especial porque en ella jugó, desde la cancha, un joven Efraín Juárez, el mismo que hoy dirige a Pumas con la ambición de repetir la hazaña.
Después vinieron más capítulos, con el 5-3 de Pachuca en el Clausura 2014; la revancha universitaria en el Apertura 2020, y los dos Play-in recientes que dejaron un sabor agridulce para ambos. El más doloroso, quizás, el del Apertura 2025, cuando Pachuca eliminó a Pumas con un 3-1 que aún resuena en el Pedregal. Pero también está el orgullo del Clausura 2024, cuando los felinos vencieron en penales y rompieron la paridad por primera vez.
Ahora, con la balanza empatada a tres triunfos por bando en postemporada, ambos llegan inspirados. Pachuca viene de callar a quienes apostaban por los Diablos Rojos. En tanto, Pumas viene de sobrevivir a las Águilas con el corazón en un puño. Y en el horizonte no solo está la Final, pues el ganador obtendrá el último boleto de la Liga MX para la Concacaf Champions Cup 2027, un premio que hace aún más valiosa cada jugada.
La semifinal se jugará primero en Hidalgo esta noche de jueves 14 de mayo, donde los de Solari buscarán aprovechar su localía fiera. Luego, en Ciudad Universitaria, donde los felinos intentarán cerrar con el apoyo de su gente. No hay un absoluto favorito. Solo dos equipos que han aprendido a creer en su propia resistencia, que saben que la historia está empatada y que esta vez, alguien romperá el equilibrio.


Foto: Mexsport 







