¿Para qué sirve la universidad?

POR AIDA RAMIREZ MARIN

 

El sistema universitario debe replantear su  fin último, ya que, no obstante su soberbia al sentirse insustituible, no está cumpliendo con su gran promesa que es la movilidad social, ya que en Iberoamérica, incluyendo México, se observa que hay egresados que tardan hasta un año en encontrar un trabajo y no siempre con sueldos bien remunerados, pues 38 por ciento de estos jóvenes están por debajo de los seis mil pesos.

 

Otros más, ni siquiera alcanzan a “insertarse” en el mercado laboral en el área en que estudiaron, acusó Mayra Castañeda, directora general del Congreso Iberoamericano de Calidad Educativa.

 

Y es que en la actualidad, existen 884 mil 237 personas con un grado superior de estudios que se encuentran sin trabajo y sin una oportunidad inmediata de conseguir empleo.

 

Por ello, sostuvo que este nivel escolar tiene una gran deuda con los estudiantes universitarios y es necesario replantearse “¿para qué sirve la universidad?, ¿por qué los chicos deberían seguir estudiando la universidad?, o si realmente no necesitan una institución  de esta naturaleza”.

 

En la actualidad, dijo, se requiere entender qué es lo que esperan las empresas, el campo laboral y los jóvenes, porque efectivamente se tiene esta idea de décadas, de que hay que estudiar una carrera, pero que “es una gran mentira de la educación, de la escolarización, que para realmente tener una mejor vida que las generaciones anteriores, tenemos que estudiar una carrera universitaria”.

 

Consideró alarmante fenómenos como el de los “ninis”, pero también  otro, que es el de los profesionales quienes encuentran una forma de vida en seguir estudiando, en hacer un postgrado, otro postgrado, hacer maestría, doctorado, especialización y nunca terminan de estudiar  porque no tienen las herramientas adecuadas para enfrentarse al campo laboral, a la vida, y no se sienten con la capacidad para asumir su manutención a través de un empleo.

 

“No tienen las habilidades, las destrezas, las actitudes que requieren las empresas en este momento, ni las habilidades socioemocionales como la resiliencia, la inteligencia emocional, el desarrollo de la  investigación, la innovación, la creatividad que ya pretenden las empresas en puestos que no estén tan precarizados como los primeros empleos que logran conseguir los universitarios”, dijo en entrevista a Ovaciones.

 

De ahí que, romper con la idea de que la única posibilidad de acceder a una vida es a través de un título universitario, es muy complejo, señaló Castañeda.

 

No dejó de señalar la proliferación de las universidades “de cochera o de patio”, que sólo sirven para entretener al estudiante, con cuotas mínima, pero que no le proporcionan las herramientas necesarias para la vida.

 

Observó que en la actualidad, hay estudiantes que ya ni siquiera ingresan a una carrera universitaria porque saben que al culminar los tres, cuatro o cinco años de estudio, todo lo que hayan aprendido ya estará obsoleto porque el conocimiento se está produciendo a una velocidad vertiginosa.

 

Estos estudiantes están optando por ingresar al campo laboral de manera independiente con empresas paralelas, como becarios en empresas que ya tienen la apertura de hacer una serie de pruebas de habilidades, de capacidad para innovar con conocimientos básicos y prepararlos en este sistema de becarios, y resultan mejor preparados, tienen mejor entrenamiento dentro de las empresas, que en una carrera universitaria, de ahí que se pudiera hacer una alianza con las empresas.

 

Y es que Mayra Castañeda señaló que el sistema universitario tarda en mover su currícula, planes y programas de estudio que no van a tener el resultado que están buscando porque no existe la posibilidad de actualizar los contenidos de manera constante.

 

Entonces, “la universidad siempre va rezagada con relación a la generación de conocimiento, en muchos ámbitos, como la tecnológica, científica e incluso, en ciencias sociales.

 

Aseveró que la Universidad, debe dejar la “soberbia” a un lado, de pensar que son insustituibles; las autoridades deben ser más rigurosos, pero también expeditos en el otorgamiento de los REVOE –que son los registros ante la Secretaría de Educación Pública (SEP), tanto del plantel como planes y programas de estudio-, para no quedar rezagados.

 

Reconoció que como el Estado no tiene la capacidad de dar un lugar a todos los estudiantes que quieren llegar a un grado de estudios de licenciatura, seguramente se seguirán abriendo las universidades de “cochera”.

 

Pero también observó el hecho de que muchos maestros no lo son por vocación, sino por la necesidad de tener un trabajo, y por ello se demerita la enseñanza, la calidad de la educación, y hasta el propiciar el conocimiento, por lo que señaló la importancia de que los “docentes extraordinarios”, al cerrar la puerta de los salones enseñen a los alumnos las herramientas cognitivas, la resiliencia, todo aquello que les permita enfrentarse a un mercado laboral y en donde puedan destacar.

 

De ahí que en el Congreso Iberoamericano de Calidad Educativa que se llevará a cabo del 25 al 28 de julio, en Monterrey, Nuevo León, se presentarán estas propuestas y visiones que sean posibles de implementar en las aulas.

 

Insistió en la necesidad de que los estudiantes, en estos momentos, investiguen en qué universidad, en qué carrera y con qué finalidad se estudiará una carrera, porque es cierto que ciertas universidades darán otra visión, herramientas, elementos y hasta posibilidades de crecimiento, pues muchos planteles se han abierto sólo por el negocio y no porque les importe la calidad de la educación y de docentes, situación que se > ejemplifica con el hecho de que “no es lo mismo un taxista que haya cursado la universidad, que uno que no haya pasado por la universidad”.

 

Mayra Castañeda puntualizó que si bien existe un aumento del 46 por ciento en el número de egresados de los distintos niveles de educación superior, hay que replantear la función de las universidades, ya que estudiar una carrera en lugar de mejorar las condiciones de empleo y salarios en el mercado laboral, ha registrado un deterioro considerable.

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