Peña, peor que Calderón; Guardia militariza al país; vivienda fifí para financiarla, pero con consulta

El sexenio de Enrique Peña Nieto cerró con 31 mil 285 homicidios dolosos.

El más violento desde que se contabiliza la muerte, y 14 por ciento más que en el lúgubre y fracasado gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

El Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) dio a conocer las cifras de noviembre, el último del peñanietismo: 2 mil 750 en todo el país.

De esa cifra, 64 son feminicidio.

Dos sexenios perdidos y de fracaso con la utilización del Ejército, la Marina y la Policía Federal como únicas opciones, porque las policías estatales y municipales están dominadas por el narcotráfico y el crimen organizado.

Andrés Manuel López Obrador utilizó el tema como bandera en la campaña y le resultó. Criticó siempre la violencia y la violación a los derechos humanos en el combate al tráfico de drogas.

Hoy, no sólo ha reconocido que son la única opción, sino ha anunciado que se creará la Guardia Nacional con fundamentos absolutamente militares, bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional –con las contradictorias modificaciones hechas a la iniciativa, que le dan sólo los primeros cinco años el control, bajo la tutela de la Secretaría de Seguridad–, y su perfil miliciano.

Pero no sólo ello.

Ante la falta de recursos, retoma un proyecto de Enrique Peña Nieto para allegarse fondos igualmente y planea utilizar al menos 15 de las 150 hectáreas del campo militar de la zona de Constituyentes, rumbo a Santa Fe, para construir vivienda y venderla a particulares.

Calcula entre 20 y 30 mil millones de pesos, que se usarán para al menos 80 bases de la Guardia, que cubran los 246 cuadrantes en que se dividirá al territorio nacional.

El jueves refirió que serían 30 hectáreas, pero ayer dijo que, tras reunirse con el secretario de la Defensa, Luis Cresencio, y la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, se acordó utilizar sólo 15 por ciento -15 hectáreas o 150 mil metros- de las cien hectáreas disponibles, porque las otras 50 ya tienen construcciones diversas del Ejército.

Y anuncia oootra consulta, de la que todos conocemos el resultado desde ahora: el pueblo decidirá que sí, que se construyan las viviendas fifís –el terreno está entre Santa Fe y Lomas de Chapultepec- y que se financie a la Guardia.

Esta vorágine de arranque de sexenio ha causado confusión, incertidumbre y hasta temor.

En su afán por conseguir los 500 mil millones de pesos requeridos para cumplir sus ofertas de campaña, López Obrador forzó los recortes en el paquete 2019 y ha provocado una serie de despidos no sólo en el sector público, sino en el privado, ante la anunciada austeridá republicana.

Y sólo sumará 252 mil millones, por más que se metió la tijera en todas las áreas.

Lo sucedido en el Sistema de Administración Tributaria (SAT) es una injusticia. Deshacerse de leales empleados y hasta sin liquidación, con el argumento de que se busca mejorar el servicio es no tener sentido social y esa es la bandera de su gobierno.

Y lo es, porque el tope salarial de 108 mil 656 pesos impuesto por López Obrador –nadie puede ganar más que el presidente-, se supone sólo para la burocracia dorada–, pero los recortes presupuestales han originado esos ajustes de personal.

Y tal como sucedió con las universidades públicas, donde se les quitó entre 4 y 5 mil millones de pesos, se ha cometido una injusticia y un despropósito, porque decenas, cientos de esos hoy desempleados, habrán votado por él para reunir esos 31.1 millones de sufragios que lo llevaron a Palacio Nacional y no está pensando en ellos.

El tabasqueño dijo ayer en su conferencia mañanera en Palacio Nacional, que revisará el caso y cuando viajaba a Oaxaca fue abordado por una mujer, que se dijo trabajadora del SAT y le pidió ayudarle a no perder el empleo.

–¿Qué va a pasar, preguntó?

–No va a pasar nada, respondió, y se fue al avión.

Se trata de generar riqueza, empleos, inversión, crecimiento, no de quitar a unos para dar a otros y el gobierno de la 4T parece no comprenderlo.

Está claro que ordenó a su equipo cortar, porque necesita el dinero para sus proyectos… y comenzó la poda.

 

En Oaxaca

López Obrador llegó ayer a Oaxaca.

Ahí, junto a el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, puso en marcha el Programa Nacional de los Pueblos Indígenas, que prevé apoyo a las comunidades nativas y originarias de uno de los estados más necesitados del país y poco atendidos por gobiernos anteriores.

Ahí, el tabasqueño dijo que los más beneficiados por su gobierno serán los pobres.

Murat Hinojosa le entregó el bastón de mando de las comunidades indígenas y aseguró que es tiempo del federalismo a favor del sur de México.

Andrés Manuel estará hasta mañana y presentará el Plan Nacional en San Pablo y San Pedro Ayutla y el Plan Nacional de Desarrollo del Istmo de Tehuantepec.

 

Vámonos:

Sexto Día hace una pausa. Feliz Navidad y que 2019 sea mejor para todos. Nos leemos en enero.

 

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