La fortaleza del peso, esto es, el que la moneda mexicana se mantenga por arriba de los 17 pesos por dólar, afectará a los ingresos estimados por petróleo, porque aunque el precio del barril haya subido en dólares por cuestiones del conflicto Estados Unidos-Irán, se obtendrán menos pesos.
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De ahí que, seguramente el gobierno de México tendrá que ver en qué áreas tendrá que hacer recortes para reducir el boquete que se haga por esta falta de recursos, ante la presión que generan los programas sociales a las finanzas públicas, así como la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex), y proyectos de infraestructura.
Con lo anterior, no se descarta que ello complicará la consolidación fiscal que estima la hacienda pública para este año de 4.1% y de 3.5% para 2027, advirtió Julio Ruiz, economista en Jefe para Citi México, al presentar las perspectivas económicas para México y la región, donde observó que el tipo de cambio resiliente empieza a incomodar a las proyecciones fiscales.
“Debido a los altos precios del petróleo, uno imaginaría que los estimados de los ingresos petroleros de 2026 se incrementaron significativamente”, pero ello no es así, “lo anterior se ha visto contrarrestado por un tipo de cambio resiliente“.
Y agregó que “si seguimos viendo este tipo de cambio resiliente, los ingresos petroleros que ellos -Hacienda- tienen en pesos se van a seguir viendo débiles, a pesar de mayores precios de petróleo”.
Además, dejó muy claro que “México pasó de ser exportador neto a importador neto de energéticos, lo que implica un efecto negativo ante los choques de precios“.
En conferencia de prensa, Citi pronóstica un crecimiento de 1.4% del PIB para la economía mexicana, lo cual dependerá en buena parte de la recuperación de la inversión.
“En 2025, cerró el último trimestre bastante fuerte, y si se quitara ese efecto estadístico al pronóstico de 2026, sería prácticamente de 0.6%“, dijo Ruiz.
Para 2027, la previsión es de 2.0%, y ello será en buena parte, si se llega a un buen acuerdo este año en la revisión del T-MEC.
Por otro lado, Julio Ruiz comentó que, por ahora, el conflicto en Medio Oriente no ha tenido un impacto en la inflación que se ha registrado en el país, principalmente en marzo pasado, pues los aumentos observados en productos como frutas y verduras responden a factores más bien internos.
“Los aumentos que hemos visto, sobre todo en frutas y verduras, no están relacionados con el conflicto geopolítico. Son factores más internos, como temas de producción o sequía. Por ahora no vemos un impacto generalizado en los precios por ese conflicto; habría que empezar a preocuparnos si se trasladara a más productos, como al trigo o al maíz”, dijo.
En ese sentido, señaló que si bien el entorno geopolítico está presionando, la situación que se vive dentro del país tampoco es claro, ya que la actividad económica muestra debilidad, con un primer trimestre cercano al 0.0% de crecimiento, que significa un estancamiento de la economía.
“La inversión privada sigue afectada por la incertidumbre, es el principal factor detrás de la debilidad económica”, señaló el economista en Jefe para Citi México.




