Presidente electo; ‘respeto a poderes’

Andrés Manuel López Obrador se convirtió ayer en presidente electo de México, en una sesión histórica del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que le entregó el bando solemne que le da esa calidad.

Al hablar por primera vez, ya investido, el presidente electo aseguró que habrá absoluto respeto a la autonomía y las decisiones del poder Judicial, porque se acabó el sometimiento de los poderes al Ejecutivo.

Ante los presidentes de la Suprema Corte de Justica de la Nación, Luis María Aguilar; del Senado, Ernesto Cordero; de la Cámara de Diputados, Edgar Romo, y de la mayor parte de los que serán integrantes de su gabinete, López Obrador refrendó el respeto absoluto a las decisiones de los otros poderes.

“En el nuevo gobierno, el presidente de la república no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes; ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones ni de peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en el análisis, elaboración o ejecución de sus dictámenes y habrá absoluto respeto por sus veredictos”, enfatizó.

En un TEPJF con un dispositivo de seguridad montado por el Estado Mayor Presidencial y la policía capitalina, menos ostentoso que en 2006 y 2012, López Obrador llegó en su vehículo blanco, sin escoltas, y entró caminando por la puerta principal, mientras sus seguidores lo ovacionaban desde una valla montada a lo largo de la calle.

La imagen contrastó con los casos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, que accedieron a una sede blindada y por puertas laterales o hasta en un helicóptero.

Luego de recibir su constancia, el nuevo mandatario volteó hacia los centenares de personas que estaban en las afueras del Tribunal, para mostrárselas, y  luego hacerlo hacia los fotógrafos y camarógrafos que lo esperaban.

Antes, frente a representantes de la clase política, ofreció que no habrá de entrometerse en las resoluciones que únicamente a ellos competen.

Tras recordar el natalicio de Emiliano Zapata y el aniversario luctuoso de Jaime Avilés detalló que millones de mexicanos aspiran a vivir en una sociedad mejor, sin la monstruosa desigualdad económica y social que padecemos.

Añadió que otro de los mandatos de la elección del pasado 1 de julio es evitar la violencia, atendiendo para ello las causas que la originan, y adelantó que se reformará la política de seguridad a fin de construir la reconciliación nacional en el bienestar y en la justicia.

“Los mexicanos votaron también para que se ponga fin a las imposiciones y los fraudes electorales. Quieren castigo por igual para políticos corruptos y para delincuentes comunes o de cuello blanco”, destacó.

Emocionado y sonriente, acotó que la ciudadanía y sus colaboradores no deben desaprovechar las condiciones políticas para llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública de México.

A su vez, la magistrada presidenta de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Janine M. Otálora Malassis, dijo que ese acto reflejó la consolidación del régimen democrático y del auténtico compromiso de la ciudadanía mexicana con los valores constitucionales y del Estado de Derecho, como mecanismos idóneos para el respeto pleno de la soberanía popular y para dotar de legitimidad a las autoridades electas.

“Esta sesión solemne tiene un valor especial, como un momento simbólico, que encarna los principios fundamentales en los que construimos nuestra democracia. Además de su efecto práctico de reconocimiento del presidente electo, refleja los equilibrios y contrapesos que determinan la relación entre los poderes dentro de un Estado democrático”, afirmó.

Advirtió que los jueces deben fungir como contrapesos a las decisiones tomadas por las mayorías, para asegurar que estas no impliquen afectación indebida o excesiva a los derechos de las minorías o a los principios fundamentales de una democracia.

Al final del acto solemne, los invitados especiales se despidieron entre sonrisas y hasta se dieron tiempo para lanzar goyas a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a la que varios pertenecen.

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