El Congreso de la Ciudad de México exhortó a la Secretaría de las Mujeres capitalina a que los animales de compañía sean admitidos en los refugios especializados de atención a víctimas de violencia.
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La diputada Yolanda García Ortega explicó que no sólo busca eliminar las barreras que impiden a las víctimas entrar a esos espacios seguros, sino también sumar a la Ciudad de México al movimiento internacional Correa Púrpura.
La legisladora del PVEM precisó que más del 70 por ciento de las mujeres han vivido violencia y hasta el 71 por ciento de quienes tienen animales de compañía han visto cómo son utilizados como mecanismos de amenaza y casi la mitad retrasa su salida de su hogar para seguir protegiéndolos.
Agregó que permitir el ingreso de mascotas a los refugios es una medida que puede salvar vidas y marcar la diferencia entre que una mujer quede atrapada en su hogar y siga violentada, o salir de ella y entrar a uno de esos refugios incluso con sus animales de compañía.
Precisó que la idea es transformar los refugios especializados en espacios seguros y adecuados, donde las víctimas y sus animales puedan quedarse juntos y recuperarse.
“Estamos solicitando a la persona titular de la Secretaría de las Mujeres de la capital del país para que se realicen las adecuaciones necesarias en los lineamientos de las casas de emergencia, refugios y lunas a su cargo, porque en la Ciudad de México ningún refugio público cuenta con un protocolo formal para recibir a estos animales de compañía”, señaló.
Dio a conocer que a nivel internacional se desarrolla un movimiento conocido como Correa Púrpura, cuya finalidad es incrementar el número de refugios para víctimas de violencia doméstica en los que se acepte a los animales de compañía.
“Desde el Partido Verde lo decimos con claridad. Este punto de acuerdo no confronta, corrige; no divide, fortalece; no improvisa, responde a evidencia, porque legislar hoy implica entender que la violencia no es lineal, sino compleja, y nuestras respuestas deben estar a la altura de esa complejidad”, concluyó.

Yolanda García Ortega 


