Que los muertos son acumulado; Y AMLO no se queda en casa

Ora sí ya no entendí.
Que salgan, abrácense, den besos y vayan a restaurantes.
No pasa nada.
Que no salgan, manténganse en casa.
Que la pandemia nos cayó como anillo al dedo.
Que no, tan bien que íbamos y nos cayó esta epidemia.
Que se contagiarían entre 70 y 80 por ciento de los mexicanos -75 a 78 millones- y que de 10 a 12 por ciento enfermaría. De estos, sería grave de 2 a 5 por ciento.
Y que “también pueden ocurrir muertes”.
Que el presidente no contagia ni lo contagian, porque la fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio.
Que el cubrebocas no sirve mucho y que los de la OMS no saben. O que, cuando menos, no está comprobado que sea útil para evitar contagios.
Uselo, si quiere.
Que el pico será el 6 de mayo, que el 8 y que hasta finales del mes.
Que habrá entre 4 y 6 mil muertos, o hasta 8 mil.
Que la neumonía y neumonitis no pueden ser considerados Covid.
Que sí, todas las muertes por neumonía y neumonitis en esta pandemia deben ser considerados Covid.
Que no hay subregistro.
Bueno sí, pero poquito.
No es trascendente.
Que ya estamos domando la pandemia.
Que ya aplanamos la curva.
Que se perderá un millón de empleos.
Que podrían ser más.
Que mejor ya no medimos el PIB, sino la felicidad y el desarrollo.
Bueno, sí medimos el PIB, pero también la felicidad.
Que los gobernadores decidirán cómo y cuándo regresar a la nueva normalidad.
Que no, que el semáforo es único y nacional y los estados no pueden decidir ni aplicar el suyo.
Que mejor no, que será por estados, porque no todos tienen ni tienen las mismas condiciones.
Que la letalidad no es tal, porque México no cuenta todos los casos, porque en ninguna parte del mundo se sabe cuántos son. Y que se sobreestima.
Pues sí, pero esos números son los oficiales.
Y anoche, que no son los muertes diarias las que se informan, sino acumulados.
O sea, que el martes 26 de mayo no hubo 501 muertos, como la mayoría de los medios de comunicación -electrónicos, impresos, por internet y por medios conocidos y por conocer-, sino ¡cinco!
No es broma.
Esos 501 son acumulado de los informes que van llegando de los estados, dice. Es más, incluye un fallecimiento del 11 de abril.
El día de máxima mortalidad fue el 15 de mayo, con “poco menos de 250”.
Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, dijo ayer que lo medios de comunicación publicaron erróneamente que el 26 de mayo había sido el peor día.
Así ha sido toda la pandemia.
Mensajes en contrasentido.
Cifras poco claras.
¿Por qué no decir desde el principio que los números dados a conocer no eran del día, sino, como informó anoche el epidemiólogo, un acumulado?
Porque, cierto, cuando las cifras comenzaron a no coincidir, como denunció el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez -ellos tenían 72 muertes y Salud reportaba 31- del mismo Movimiento Regeneración Nacional (Morena), dijo que los informes se integran con las estadísticas que los estados envían, pero en estos tiempos de modernidad y de zoom, facetime y más, ¿no podían haber integrado las cifras diarias, casi en tiempo real?
Cierto también que enfrentar la pandemia no es fácil.
Los médicos, las médicas, las enfermeras, los enfermeros, los camilleros, los conductores de las ambulancias, los trabajadores sociales, los de intendencia, los vigilantes, en la zona cero.
Los expertos, los funcionarios, en las reuniones, en las discusiones, en los encuentros. Agotador, sí. Estresante, por supuesto. Pero ese es su trabajo y debe haber claridad.
Hasta Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, lo dijo ayer, en la comparecencia virtual que tuvo López-Gatell con la Permanente:
-Para México, estas han sido las semanas más difíciles, las transmisiones y los derechos han incrementado, y estos han sido exponenciales. Y, se ha generado, tenemos que decirlo, una confusión y un desconcierto social derivado de una crisis de desinformación.
No se queda en casa
Andrés Manuel López Obrador no se quedará en casa.
O sea en Palacio Nacional.
La semana próxima retoma sus giras, como advirtió el martes:
Va a Yucatán, Quintana Roo, Tabasco y Veracruz.
Le urge.
Defiende Moctezuma Ley Puebla 
Esteban Moctezuma, secretario de Educación Pública, defiende la Ley de Educación que aprobó el Congreso de Puebla. Ahí donde Luis Miguel Barbosa cobra como gobernador. Dice que hay una polémica falsa, con el párrafo en donde se afirma que las escuelas públicas y privadas y su infraestructura serán parte del sistema educativo estatal. Las escuelas privadas y las públicas son parte del sistema educativo, recuerda.
– Y esto ya existía en la ley anterior. Cuando gobernaba Rafael Moreno Valle. Y no vino de Puebla, sino del gobierno federal.
Vámonos: Sheinbaum se puso el trapabocas.
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