Quien siembra megaproyectos, cosecha fallas y sobrecostos

Los megaproyectos heredados presentan sobrecostos, fallas operativas y altos subsidios, presionando la deuda pública y las finanzas del nuevo gobierno



Los grandes proyectos del sexenio pasado fueron presentados como palancas de desarrollo. Pero su construcción quedó marcada por falta de planeación, fallas en protocolos y sobrecostos.

Y el problema no terminó cuando fueron inaugurados. Ahí comenzó otra etapa igual de costosa: la de operar, mantener, reparar y subsidiar. Esa es la herencia que Claudia Sheinbaum recibió de López Obrador.

DOS BOCAS PRENDE ALERTAS

La refinería Olmeca, tan sólo en las últimas semanas, acumuló incendios, derrames y una fuga de gas. En marzo hubo un incendio con saldo de cinco personas muertas y en abril otro incendio en una bodega de coque.

Recordemos que López Obrador prometió que costaría unos 8 mil millones de dólares, pero las cifras actuales ya rondan por arriba de los 20 mil millones. De una obra con esos montos, lo mínimo que se esperaba era que no presentara fallas a los pocos meses de iniciar operaciones.

TRENES EN PROBLEMAS

El Tren Maya también presenta su propia factura. Además del sobrecosto, que pasó de una cifra original de 120 mil millones hasta llegar a montos superiores a 500 mil millones de pesos, ahora carga otro problema. Necesita fuertes subsidios para operar. Reportes periodísticos señalan que pierde 10 millones de pesos al día.

A eso hay que sumar las afectaciones al patrimonio cultural. Hay denuncias de arqueólogos por destrucción o reubicación de vestigios mayas, además de reportes recientes sobre apuntalamientos y hundimientos en el Tramo 5.

Tampoco hay que olvidar al Tren Interoceánico. En diciembre pasado sufrió un descarrilamiento que dejó 14 muertos y más de 100 heridos. Aunque, para sorpresa de nadie, tras las labores de investigación por parte de la FGR, Ernestina Godoy concluyó que la tragedia no fue culpa de las obras de construcción del gobierno federal, sino del maquinista, del conductor y del jefe de despacho.

AEROPUERTO NO-INTERNACIONAL

El AIFA sigue lejos de la meta con la que fue presentado. Se habló de 20 millones de pasajeros al año. En 2025 reportó más de 7 millones. Además, con cifras de la AFAC, en el primer bimestre de 2026 estuvo fuera del top 10 de aeropuertos con mayor número de pasajeros internacionales.

A eso hay que sumarle la falta de conexión ferroviaria desde la zona metropolitana, la cual volvió a retrasarse y cuya inauguración fue pospuesta otra vez por Claudia Sheinbaum.

HERENCIA Y FUTURO

Todas estas obras dejaron fuertes facturas que seguimos pagando. Porque no sólo están los sobrecostos y los subsidios que necesitan para operar. Detrás también hay deuda. Sobre todo en 2024. Recordemos que en ese año se llegó a un endeudamiento histórico superior a dos billones de pesos.

Incluso la propia Sheinbaum lo llegó a reconocer, aunque lo minimizó. Además, la deuda seguirá creciendo. Los propios Precriterios de Hacienda muestran que la deuda podría rebasar los 21 billones de pesos en 2027. Y eso significa que seguirá aumentando el costo de los intereses de esa deuda, que ya supera los 1.6 billones de pesos al año.

Así, Sheinbaum hereda obras que siguen pidiendo dinero y al mismo tiempo apuesta por nuevas como los trenes de pasajeros. Esa combinación obliga a buscar dinero hasta por debajo de las piedras mediante recortes, aumento de impuestos o incluso más deuda.

EL DATO INCÓMODO

En la Cámara de Diputados ya empezaron a cerrar antes de tiempo. Comisiones con decenas de iniciativas pendientes las mandarán a la congeladora hasta septiembre, tras el periodo de receso. Eso sí, seguirán cobrando completo todos los días.