¡Quieren ser toreros!

‘Agarrón’ de los cuatro novilleros en La Florecita

Martínez y Gutiérrez, oreja cada uno.- Ibelles y Román pierden el triunfo con la toledana

Qué gran cerrojazo del certamen Soñadores de Gloria en La Florecita de Ciudad Satélite, que registró un lleno de ‘No hay boletos’. Tarde soleada, un encierro muy serio de San Marcos, astifino, puntal, con trapío, de juego desigual y cuatro toreros con cualidades para llegar muy lejos.

Todos los ingredientes para una gran tarde.

Desde el paseíllo hubo rivalidad. Partieron plaza 35 chavalillos con una lona gigante que decía: ‘Sí a los niños en los toros’. Al término dos de ellos, el más pequeño Santy Peláez, se enfrascaron en ‘un duelo de quites’ que arrancó las primeras ovaciones.

 

FRANCISCO MARTÍNEZ

Abrió plaza el valiente y enrazado Francisco Martínez. A portagayola. Pegó par de lances. En el segundo fue prendido espeluznantemente. Sin verse la ropa volvió a la lidia. El bravucón burel era ‘traicionero’ se sentía sometido y acometía a veces bien a veces no; algún pequeño descuido y quería herir. Desarrolló genio.

El sanmiguelense se lució con las banderillas. Cuajó firme faena en la que sometió al burel. En cada trazo se mezclaba la emoción y el peligro. Certera estocada. Cortó merecida oreja.

 

HÉCTOR GUTIÉRREZ

Al aguascalentense Héctor Gutiérrez le correspondió el mejor burel de San Marcos con el que toreó académicamente de capa y muleta. Tiene oficio y escuela. Se le nota desenvuelto. Corrió la mano por ambos lados ante el contento popular. Tras estocada de rápidos efectos, una oreja. El público pidió el arrastre lento para el novillo, que el juez no otorgó.

Casi al mismo tiempo, el novillero perdía a un gran amigo, el diestro Mario Aguilar allá en su tierra natal.

 

SEBASTIÁN IBELLES

El novillo de Sebastián Ibelles fue complicado y peligroso. Una prueba de fuego para el mexiquense. Sometió al burel y después le pegó muletazos de gran mérito por el riesgo que corrió en cada trazo. No fue una faena bonita, fue un trasteo recio, con valor sereno e inteligencia. Erró con la toledana y dio la vuelta al ruedo.

A ese astado le pegó un soberbio puyazo César Morales, quien se lució y le arrancó la moña al burel. La ovación fue estruendosa.

 

ROBERTO ROMÁN

El aquicalidense Roberto Román es todo corazón. Enfrentó un cornalón ejemplar más alto que él. Peligroso, un manso huidizo. Un burel nada fácil para un chaval que suma escasos festejos.

Con más intuición que experiencia -que ya irá adquiriendo- se jugó la vida con mucha transparencia, con el alma por delante.

La Divina Providencia lo cuidó. Varias veces  fue prendido de fea manera. Terminó maltrecho pero se ganó el cariño de la afición. La mácula de su actuación fue con los aceros. Escuchó dos avisos. No quiso dar la vuelta al ruedo.

Una gran tarde en el cerrojazo del serial organizado por Feria Toro, de esas que hacen afición.

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