Recomienda BBVA a Pemex reducir inversión en exploración y producción para este año

BBVA México consideró que Petróleos Mexicanos (Pemex), debería de aprovechar el recorte de 100 mil barriles diarios a la producción petrolera para reducir el gasto de inversión en exploración y producción en 2020, pero además, ya que se prevé que los ingresos petroleros serán 20 por ciento menores al monto aprobado por el Congreso de la Unión para este año.

“Ello le permitiría incrementar su liquidez, contar con más margen para cumplir con el balance financiero aprobado por el Congreso y evitar incrementar su deuda financiera”, según un análisis del Grupo Financiero.

Señaló que, “considerando el significativo aumento en los rendimientos de los bonos de Pemex, no es recomendable que la empresa haga emisiones de deuda desde la perspectiva de su balance financiero”.

Sostuvo además que, mientras no se resuelvan los problemas estructurales de obsolescencia de plantas, bajo mantenimiento e ineficiencias laborales, un mayor procesamiento de barriles de petróleo para ser refinados por Pemex “no parece ser una solución económicamente viable a la sustitución de importaciones de gasolinas y diésel”.

En el análisis de Arnulfo Rodríguez y Carlos Serrano Herrera, economista en Jefe de BBVA, se indica que el desplome de las últimas semanas en los precios del petróleo ha sido significativo para el sector público.

Por ello, “prevemos que los ingresos petroleros (cuando incluimos la estimación de ganancias derivadas de las coberturas petroleras de 2020) serán 20 por ciento menores al monto aprobado por el Congreso para este año”.

Si bien señaló que los países de la OPEP y países aliados han alcanzado un acuerdo histórico para recortar la producción mundial petrolera en 9.7 millones de barriles diarios (aproximadamente 10 por ciento de la producción global), aun se estima que continuarán por más tiempo los bajos precios del petróleo.

“Asumiendo que alrededor de dos terceras partes de la producción petrolera cuenta con la cobertura de 49 dólares por barril, un precio de 24 dólares por barril para el resto y un derecho por utilidad compartida (DUC) de 54 por ciento%, las ganancias (ingresos netos de costos de extracción y DUC) petroleras serían de alrededor de dos mil 620 millones de dólares. Sin la restricción de la OPEP y países aliados, las ganancias comparables hubieran sido de dos mil 104 millones de dólares”.

Para este cálculo, dijeron los analistas de BBVA, se asumió la meta de producción promedio de 1.85 millones de barriles diarios publicada en Pre-Criterios Generales de Política Económica de 2021 y un costo de descubrimiento y desarrollo de 20 dólares por barril.

“Esta estimación de menores ganancias por mayor producción petrolera favorece el argumento de recortar el gasto de inversión de 2020 en el desarrollo de los 22 nuevos campos en los que Pemex está concentrando sus esfuerzos para apuntalar la producción petrolera.

“También se debería de reducir la producción en todos aquellos campos que no sean rentables al precio actual de la mezcla mexicana de petróleo crudo de exportación”, señala el análisis.

En cuanto al tema de refinación en Pemex, BBVA recordó que el Gobierno anunció que se destinarán 400 mil barriles adicionales de petróleo para ese propósito en este año.

“Si bien la intención es reducir el malbaratamiento del petróleo de exportación, el impacto sobre las finanzas de Pemex sería el mismo debido a que el petróleo para uso interno se sigue cotizando al precio internacional.

“Dado que el porcentaje promedio de capacidad utilizada en el Sistema Nacional de Refinación se encuentra en alrededor de 30 por ciento derivado de los bajos niveles de mantenimiento y reconfiguración de plantas, es muy probable que las pérdidas por refinación aumenten con una mayor cantidad de productos refinados”, advierte el Grupo Financiero de origen español.

Serrano y Rodríguez puntualizaron que, dada la incertidumbre sobre la profundidad y duración de la inminente recesión económica, incrementar la producción de gasolinas y diésel no parece ser una política sensata ya que no solamente desplazaría la importación de combustibles más eficientemente producidos.

Sino que además, se correría el riesgo de que ocurriera un significativo aumento en los niveles de inventarios de productos refinados, con los costos adicionales de almacenamiento que ello implicaría, señalaron los analistas de BBVA.