¡Ridícula sanción a Boy!

Le echan sólo un partido

Y Gignac queda limpio, pese al numerito que armaron retándose a golpes 

De risa. Así fue el castigo que le aplicó la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) al técnico de Chivas Tomás Boy.

Realmente la sanción de un juego que le recetaron a Boy Espinoza fue ridícula, porque el timonel hizo lo que le vino en gana mentando madres al silbante y retando a golpes al delantero de Tigres André-Pierre Gignac.

La Disciplinaria, con el argumento que no fue reportado nada de eso en la cédula, se fue por la fácil y aplicó el castigo mínimo al estratega del chiverío y fue por la expulsión, no por otra cosa.

Les pasó de noche, lo mismo que al árbitro, las mentadas de madre que lazó hacia el árbitro y hacia el delantero francés, a quien además le restregó que él era el número de Tigres y lo retó a verse las caras afuera de la cancha, señalando los vestidores.

Es lamentable que la Disciplinaria no actuara de oficio, las pruebas del video ahí están y no es necesario que el silbante lo reporte para que tomen cartas en el asunto.

Ese tipo de situaciones les resta autoridad y credibilidad a la hora de impartir justicia, tanto dentro como fuera de la cancha y el castigo de un partido es ridículo.

 

¿Y GIGNAC? BIEN, GRACIAS

Pero no sólo Boy merecía un castigo ejemplar, también André-Pierre Gignac, quien fue a provocar a Tomás Boy, se ve claramente en el video que cuando amonestan por primera vez a Boy, el galo se acerca y algo le dice que hace explotar al timonel y ahí se enciende la mecha.

Luego, Gignac recibe la amarilla, pero sigue lanzando habladas y haciéndole señas a Boy que se ven en el vestidor para arreglarlo con los puños.

Y para colmo, al término del juego intentó llegar al vestidor de Chivas para cumplírsela a Boy y tuvo que ser detenido por la seguridad del estadio, que lo regresó a su vestidor.

Gignac también debió ser sancionado para sentar un precedente, pero los miembros de la Disciplinaria, que preside Eugenio Rivas, optaron por la más sencilla y cayeron otra vez en lo grotesco.

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