Rinde la UNAM homenaje póstumo al poeta y filólogo Miguel León-Portilla

A una semana de su fallecimiento, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) rindió un homenaje póstumo al maestro emérito, filólogo, filósofo y férreo defensor de las culturas indígena del país, Miguel León-Portilla.

Ante la viuda del historiador, Ascensión Hernández, su hija María Luisa y su familia, el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, aseguró que “todos sabíamos que un día tenía que irse, pero también todos queríamos que se quedara, y de ser posible indefinidamente”.

Agregó que Don Miguel fue un hombre entrañable y generoso con sus saberes, un humanista multifacético y un académico ejemplar, dotado de un espíritu inquisitivo inigualable, de una pluma incansable que bordaba las hebras de la historia con una fuerza singular.

El rector precisó que en la Universidad se le fue la vida disfrutando de flores y cantos, hilando con ello una vida de éxitos y esfuerzos, dejándonos un legado de alegría y entusiasmo, y el permanente deseo de saber e indagar.

“En toda la Universidad se queda el universitario eterno, el maestro de muchas generaciones y de muchas más que en el futuro seguirá guiando. Seguirán sus lectores leyéndolo y él continuará susurrando a sus oídos la verdad de nuestra cultura. Persistirá con nosotros el universitario que mejor interpretó y habló por el espíritu de nuestra raza”, precisó.

Acompañado de los exrectores Guillermo Soberón Acevedo, Octavio Rivero Serrano, José Sarukhán Kermez, Francisco Barnés de Castro y José Narro Robles; así como de los presidentes en turno de la Junta de Gobierno y del Patronato Universitario, Xavier Soberón Mainero y María Elena Vázquez Nava, respectivamente, el rector Graue reiteró que con la partida de León-Portilla, México ha perdido a uno de sus mejores hombres, y la Universidad, a uno de sus más ilustres hijos. “Que descanse en paz y viva para siempre entre nosotros”, expresó Graue.

Vicente Quirarte Castañeda, integrante de la Junta de Gobierno, aseveró que León-Portilla fue un hombre de palabra, la defendió y enalteció. Recordó que junto con el jurista Diego Valadés, hizo ver que en el país hay dos millones de hablantes que mantienen vivo el náhuatl y libraron una ejemplar batalla para elevar a rango constitucional las lenguas originarias como lenguas nacionales.

El doctor honoris causa por esta casa de estudios tuvo como hermana generacional a la autonomía universitaria. Por ello, llamó a que, como un homenaje al gran maestro, se ejerza, se defienda y se transforme esta autonomía, resaltó.

La investigadora emérita por la UNAM, Mercedes de la Garza Camino, recordó que su maestro y amigo fue un auténtico historiador, un intérprete y rastreador que se involucró vitalmente con aquello que buscó conocer, quien supo situar en el contexto de sus lenguas y su cultura los restos del mundo mesoamericano.

Su vasta obra lo ubica entre los grandes pensadores mexicanos, y permitió conocer las concepciones filosóficas de los antiguos nahuas, dijo.

En su oportunidad, Eduardo Matos Moctezuma, doctor honoris causa por la UNAM, resaltó el legado del historiador, filósofo y humanista: “los grandes hombres nunca mueren, perduran en el tiempo a través de sus obras. Tú eres uno de ellos”.

El arqueólogo resaltó que quien fue buen alumno puede llegar a ser un gran maestro, y León-Portilla, experto en el pensamiento y la literatura de la cultura náhuatl, lo fue. “Desde la cátedra formaste a futuros historiadores y antropólogos, dirigiste instituciones y fundaste otras más. Todos recordamos tus conferencias llenas de sabiduría y de humorismo. Tus logros son muchos, tus palabras están escritas en el libro de la historia”.

En tanto, Ana Carolina Ibarra, directora del Instituto de Investigaciones Históricas, afirmó que los cantos y poemas en náhuatl abrieron a León-Portilla el ancho camino para comprender la significación de la vida y sus misterios.

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