Roma; Un vistazo al pasado.

Es seguro decir que a estas alturas ya todos vimos al menos una vez ROMA de Alfonso Cuarón.

Nosotros la vimos 3 veces antes de comenzar a escribir esta “crítica” y te recomendamos ampliamente repetirla en diferentes ocasiones y si tiene oportunidad de verla en pantalla grande, ¡Mucho mejor!.

 

Título: Roma

Director: Alfonso Cuarón.

Año: 2018

Rotten Tomatoes: 96%

 

 

 

 

Trailer:

 

 

SINOPSIS

 

La crónica de un año en la vida de una ama de casa de una familia de alta sociedad en el México de los 70s.

Roma es una historia increíblemente profunda y personal. El director Cuarón nos abre la ventana no solo a la historia de Cleo, sino a su propia infancia y partes de su vida que alimentaron la trama y situaciones de la película.

 

Desde “Y Tu Mamá También”, los deseos de contar la historia de Cleo se veían materializados incluyendo en una escena a su propia ama de casa, Libo Rodriguez.

La cinta desde su inicio toma un ritmo pausado, de una imagen contemplativa, “lento” dirían algunas personas. Cada encuadre está planeado con tanta precisión que asemejan pinturas renacentistas, cuidando la profundidad de campo que es preciosa, los personajes colocados con precisión para armonizar con su entorno con exactitud, y la inteligente decisión de colocar la cámara y minimizar los movimientos de esta nos dejan al público como simples testigos de lo que acontece en la pantalla, haciendo justicia a las palabras de Orson Welles: “El cine está hecho de accidentes, divinos accidentes que difícilmente se volverán a repetir. Es nuestra obligación documentarlos para inmortalizarse en armoniosas imágenes”.

La historia de Roma es una carta de profundo amor y cariño del director Alfonso a su nana Libo, quien ayudó a cuidarlo y criarlo desde muy pequeño. Una persona a la que en su momento el mismo director no supo apreciar y con esta película le demuestra todo el  respeto que siente por ella.

 

Ambientada en la violenta transición entre los años 70 y 71, Roma logra trasladarnos al México de nuestros padres. Aquel tiempo en el que la calle era el patio de juegos, y se podía ir y venir sin temor alguno. En donde la libertad era el juguete con el que los niños se divertían y crecían.

 

El diseño de producción es increíblemente detallado, mostrando tanto icónicos lugares como marcas de productos ahora ya inexistentes y costumbres que con generaciones se fueron perdiendo.

 

No es nada extraño que la narrativa visual de la película sea en muchas ocasiones desde la perspectiva de un niño, encuadres, movimientos de cámara propios del punto de vista de un infante, nos dejan con ese lindo tono nostálgico que predomina durante las 2 horas y 15 min que dura la cinta.

 

Cleo, es un personaje extraño en una casa en la que siente que no encaja, en un ambiente hostil y desconocido para una chica de campo y esto es constantemente recalcado con la simbología de los aviones.
Ese sentimiento de libertad distante e inalcanzable que Cleo siente lo podemos percibir cada que vemos un avión o se hace mención de un avión en la película. (Si no lo notaste, te invitamos a darle otra vuelta a la cinta).

La escena del año nuevo, donde Cleo baja a la fiesta con los trabajadores de la hacienda, es un guiño precioso a las películas ficheras de Pedro infante. La composición del cuadro y los movimientos en este nos invitan a recordar el cine de oro mexicano, y por un momento creer que veremos a los tipos de cuidado cotorreando en el fondo.

 

No podemos dejar de mencionar los increíblemente detallados, coreografiados y perfectamente bien rodados plano secuencia que componen esta película (escenas sin corte).

La escena del parto, los dolly muy a lo Wes Anderson de la carrera a la tortería o de la presentación de los granaderos, donde barre el agua en los créditos iniciales, donde vemos a Cleo arreglar los cuartos de los niños, la secuencia del incendio en el bosque o la caminata en el mar para salvar a los niños. 

Sin duda alguna, la favorita hasta era la escena del auto en “Children of Men” (2006). Pero ahora por mucho, la mejor de todas es la escena sin corte del director es la secuencia de la mueblería.

La paciencia y visión de Alfonso en esta escena donde vemos a cuadro a más de 200 actores roba el aliento.
El impacto que esa escena tiene, no solo en la audiencia sino en la historia es de suma importancia, por lo que se lleva en nuestra opinión la ovación de pie.

Roma es una película que podremos disfrutar en repetidas ocasiones siempre encontrando un detalle nuevo. Un gran acierto de Netflix por creer en la visión del director y financiar una cinta tan arriesgada como esta, la cual abrirá las puertas a proyectos y directores con una aproximación diferente en la forma de contar sus historias.

 

Roma es un segundo aire para el cine de autor mexicano. Un incentivo a las productoras para impulsar proyectos que valga la pena ver y esperamos las casas de distribución masiva de cine lleguen a un acuerdo para proyectar la cinta en todo el país, ya que esta es una de las películas de DEBES ver al menos una vez en pantalla grande.

Calificación 10/10

 

¡Corte y Queda!

 

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