Ciudad de México, 15 de abril de 2026.– Los saborizantes artificiales, ampliamente empleados en alimentos ultraprocesados, no solo incrementan su atractivo, sino que también pueden tener efectos adversos en la salud. Estos van desde reacciones alérgicas hasta una posible contribución al sobrepeso y la obesidad.
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Diversas sustancias presentes en estos aditivos han sido objeto de debate constante, ya que pueden provocar hipersensibilidad alimentaria, síntomas asmáticos, dolor abdominal, diarrea y vómito.
Asimismo, distintas investigaciones sugieren que estos compuestos podrían incidir en la epidemia de obesidad al favorecer la llamada “alimentación hedónica”, es decir, el consumo de alimentos por placer, aun sin sensación de hambre.
De acuerdo con un artículo del sitio Wicked Protein, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), algunos estudios también apuntan a un posible vínculo entre los colorantes artificiales y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños.
Estos saborizantes, desarrollados en laboratorio a partir de diversos compuestos, se emplean para mejorar el sabor, la textura, la apariencia y la vida útil de los productos. Pueden presentarse en perfiles frutales, cítricos, mentolados, de chocolate o salados.
En México, su presencia es común en botanas, dulces, gomitas, cereales, algunos lácteos, panes, galletas, gelatinas, helados, yogures, así como en snacks y embutidos.
Un análisis de la base de datos Mintel para América Latina (2018–2023) indica que los saborizantes constituyen la categoría de aditivos más utilizada en la industria alimentaria regional.
En términos de mercado, se estima que el sector de saborizantes y potenciadores de alimentos en México alcanzó un valor de 666.06 millones de dólares en 2025 y podría crecer hasta 929.21 millones de dólares para 2031, según la firma Mordor Intelligence.
Para reducir riesgos, especialistas en salud recomiendan moderar su consumo: leer detenidamente las etiquetas, priorizar alimentos naturales, frescos e integrales, y limitar la ingesta de productos ultraprocesados o elegir aquellos con menor contenido de aditivos artificiales.
Fuentes:
Wicked Protein. Los peligros de los sabores artificiales.
ZOE. Aromatizantes alimentarios.
Franco-Arellano, B., et al. (2025). Trends in food additive use in Latin America using Mintel GNPD data (2018–2023). Frontiers in Public Health.
Mordor Intelligence. Mercado de potenciadores y sabores de alimentos en México.

Ultraprocesados bajo alerta por uso de saborizantes artificiales. 

