Sarah Schleper ha tenido el peor desenlace posible para una historia de película en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. La mexicana fue descalificada en la prueba de slalom gigante y la nieve italiana fue testigo de una despedida que nunca debió ocurrir así. Lo que debía representar un momento histórico y de felicidad para la esquiadora nacida en Colorado, Estados Unidos, pero de pasaporte tricolor, se convirtió en una profunda tristeza.
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La experimentada deportista de 46 años de edad fue descalificada luego de cometer un error en la medición del grosor de los esquís. La paradoja del deporte de alto rendimiento suele escribirse con letras pequeñas en los reglamentos, y esta vez la perjudicada fue la atleta que había dedicado más de dos décadas a desafiar montañas.
Schleper habrá medido cientos de veces el grosor de sus esquís; sin embargo, en esta ocasión una confusión derivó en su descalificación de la prueba. El error no fue menor porque le impidió realizar el segundo descenso, con el cual pondría fin a una exitosa trayectoria en la que participó en siete Juegos Olímpicos de Invierno —cuatro con los Estados Unidos, su país natal, y tres con México, el país que adoptó tras su boda con Federico Gaxiola—.
Un manojo de participaciones olímpicas que merecían un cierre distinto, un último trazo sobre la nieve que quedó inconcluso por un centímetro mal contado. La mirada de Sarah, todavía con el casco en la mano y el uniforme mexicano cubriendo su corazón, reflejaba la frustración de quien sabe que el destino se escribe con reglas inflexibles.
“Es terrible, no puedo. No es la manera en la que quiero despedir a mi deporte y todo este evento“, señaló la esquiadora, en entrevista con Claro Sports. Sus palabras se quebraban como la nieve fresca bajo los esquís, mientras intentaba procesar que su último baile sobre la montaña olímpica había terminado antes de lo previsto.
La explicación técnica llegó después, con la honestidad que siempre ha caracterizado a la deportista. Sarah Schleper comentó que un día antes había verificado el grosor de los esquís, pero claramente hubo una confusión. Lamentablemente, los esquís de la esquiadora mexicana medían un milímetro más del permitido. Un milímetro, apenas el grosor de una uña, suficiente para separar a una atleta de su merecido adiós. En el desglose de la norma, la parte delantera del esquí no puede exceder los 50 milímetros de grosor, y los suyos marcaban 51.
“Me descalificaron. Hay unas reglas en los esquís, y esta parte de acá solo puede medir 50 milímetros, y yo estaba en 51, no sé por qué, si los medí anoche. Entonces me van a descalificar“, explicó una triste Sarah. La incomprensión se dibujaba en su rostro, esa sensación de haber hecho todo correctamente y aún así tropezar por culpa del reglamento. La deportista que ha desafiado pendientes y velocidades imposibles durante toda su vida, se encontraba ahora detenida por la precisión milimétrica de un calibrador.
La esquiadora no podía ocultar su profunda tristeza. Todas esas lágrimas reservadas para el momento de la despedida se adelantaron de golpe y de la manera menos esperada. A punto de cumplir 47 años el próximo 19 de febrero y con siete justas invernales a cuestas, luce complicado que se mantenga en activo en busca de llegar a la próxima edición, a celebrarse en 2030.
Cuatro años más de entrenamiento, sacrificio y vivir lejos de casa, para intentar nuevamente lo que hoy le fue arrebatado por un error involuntario. El cuerpo y la mente han respondido durante todos estos años, pero el desgaste emocional de un final así podría pesar más que cualquier descenso.
“Yo sí sabía antes, porque me dijo Andy, que es el jefe, y casi lloré, pero no hay que llorar, es deporte y hay reglas para nuestra seguridad y tenemos que estar adentro. Fue un accidente, la verdad“, señaló. Su capacidad para entender que las normas existen por una razón, incluso cuando juegan en su contra, habla de la calidad humana de una atleta que ha representado a dos países con el mismo orgullo y la misma pasión.
Más temprano en la jornada, Schleper había completado con éxito su primer descenso. La esquiadora mexicana registró un tiempo de 1:08.95, con lo cual se colocó en la posición 44, sin embargo, ya para el segundo no le permitieron entrar a la pista. En las listas oficiales se confirmó su descalificación, un adiós inmerecido para una de las grandes leyendas nacionales del deporte invernal. Su primer descenso, ese que sí pudo completar, queda ahora como el último trazo oficial de una carrera que cruzó fronteras y generaciones.
La delegación mexicana, presente en la pista, observó en silencio cómo se esfumaba la oportunidad de ver a su abanderada cerrar con broche de oro su participación olímpica. Sarah Schleper, la estadounidense que eligió México y llevó el nombre del país en su espalda durante tres justas invernales, merecía una despedida distinta.




