Seguro Popular e Insabi: la falta de planeación es lo que se reclama

Sí será gratis, pero a finales de 2020.

¿Mientras?

La desaparición del Seguro Popular y el arranque del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) es un caos.

Operativa e informativamente.

En el gobierno federal se contradicen.

La Secretaría de Salud, la de Hacienda y Andrés Manuel López Obrador.

No hay información y la que existe es en contrasentido.

Los pacientes y sus familias tienen que pagar cifras fuera de su alcance si es que quieren ser atendidos.

Las cuotas de recuperación, la compra de materiales y de medicamentos por fuera para aplicarlos a los enfermos siempre ha existido.

¿Quién no conoce a alguien que ha sido atendido en un hospital del sector Salud sin estar afiliado al IMSS, al ISSSTE o a cualquier otro servicio médico estatal que haya sido sometido a un estudio socioeconómico para cobrarle?

Y así ha operado desde tiempos inmemoriales.

Y los pacientes estaban de acuerdo, lo aceptaban. ¿Para qué moverlo?

Andrés Manuel insiste en que no deben cobrarse ni cuotas ni consultas ni medicamentos.

Pero se cobran y con incremento.

El subsecretario Hugo López-Gatell Ramírez asegura que la instrucción del mero preciso es que todo sea gratis, que no se cobre, pero eso será, con fortuna, a finales de 2020.

Y apenas es enero.

Mientras, las familias más pobres de México, quienes perdieron su empleo en 2018 y 2019, cuando el mercado laboral ya veía venir una depresión por el cambio de gobierno y de régimen y no tienen seguridad social, o quienes padecen cáncer, VIH o cualquier otra enfermedad grave, tendrán que continuar pagando o no tendrán acceso a su tratamiento.

Y eso no es correcto.

El preciso dice que antes no alcanzaba para dar todo el servicio gratuito porque se robaban el dinero en el proceso de adquisición de medicamentos, instrumental, insumos y equipo y que ahora, con el mismo presupuesto, alcanza.

Son 90 mil millones de pesos, lo ha reiterado.

Acaso sea cierto, pero aquí lo que se reclama es la falta de planeación.

¿No era más fácil introducir gradualmente el paso de un sistema a otro?

¿Por qué cortar así, de tajo, la operación del Seguro Popular, cerrar las oficinas y correr al personal?

La austeridad y el combate a la corrupción no significa dejar de comprar lo necesario para operar y, mucho menos, tratándose de la salud, porque es un asunto de vida o muerte.

Ahorrar no significa dejar de gastar o de comprar de un día para otro.

Es como si en un matrimonio, quien lleva la administración dejara de comprar huevo, leche, pan, tortillas, pollo o carne -en caso de que tenga recursos suficientes, lo que no sucede con 55 millones de mexicanos, según cifras del Inegi- y festinará que se ha ahorrado.

Que de gastar mil pesos mensuales, ahora sólo gasta  200 y le sobran 800 pesos.

Pues sí, pero a costa de no comer.

¿Ve cómo no es sólo dejar de gastar?

López-Gastell Ramírez, subsecretario de Salud, asegura que Andrés Manuel les pidió que se apliquen para que a finales de 2020 sea gratuito.

-Los 66 servicios o intervenciones enlistadas como gastos catastróficos, enlistados así por el extinto Seguro Popular, pasan a ser cubiertos por el Insabi.

Todo tipo de cáncer, de pulmón, de páncreas.

Todo servicio que se demande en primero, segundo o tercer nivel, será gratis.

Y añade:

-Hay muchísimos servicios que el Seguro Popular nunca decidió incorporarlos.

Se limitaba a pagar 66 gastos catastróficos.

Un ejemplo es la hemodiálisis, para personas con insuficiencia renal.

El funcionario tampoco ha sido claro, aunque sí el que más información ha dado.

En un principio no dijo que sería gratuito el servicio.

Se limitó a asegurar que el incremento en las cuotas de recuperación no estaba autorizado.

Pero ya se cobraba.

Y se cobra, con aumento.

-Hoy que es 13 de enero de 2020, hoy, no está el servicio gratuito y lo que nos ha perdido el presidente es que a lo largo de 2020 trabajemos para que a finales de 2020 sea gratis.

Así resume el subsecretario la situación.

Sugerencia: si no tiene protección médica no se enferme, prográmese para que sea, cuando menos, allá por noviembre o diciembre.

 

Vámonos:

-Chillan los empresarios más que un puerco atorado en un cerco.

Es Jaime Bonilla Valdez, agradable gobernador de Baja California que pretende violar la ley y quedarse cinco años en el cargo y no los dos para los que fue votado, se hace el gracioso, luego de aumentar y crear impuestos con el apoyo de sus esbirros –diputados de Morena- en el Congreso estatal.

 

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