Sheinbaum ajusta precio del diésel con subsidio récord y tope de 28.30 pesos por litro

El gobierno federal elevó el estímulo fiscal al diésel a 81.2% y fijó un tope de 28.30 pesos por litro mediante acuerdo con distribuidores, lo que provocó una baja en el precio en un entorno de alza internacional del petróleo



A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México consolidó su autosuficiencia en diésel, la administración federal aplicó un ajuste a la baja mediante un incremento histórico del estímulo fiscal y un acuerdo con gasolineros para contener la inflación y el impacto en transporte.

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La Secretaría de Hacienda elevó el estímulo fiscal al diésel a 81.2% (5.9791 pesos por litro), reduciendo la carga del IEPS a 1.3843 pesos por litro, lo que permitió una disminución en el precio final al consumidor.

El ajuste ocurre en un contexto de aumento del petróleo internacional, con el crudo mexicano por arriba de 105 dólares y el Brent cercano a 110 dólares, impulsados por tensiones en Medio Oriente y riesgos logísticos globales.

El gobierno firmó un acuerdo voluntario con 21 grupos gasolineros para fijar un tope de 28.30 pesos por litro de diésel, luego de que el combustible llegara a niveles de 29.50 pesos y más de 31 pesos en algunas regiones.

La medida responde a la presión del incremento del diésel, insumo clave del transporte de carga, cuyo encarecimiento impacta directamente en la cadena de suministro y precios de bienes y servicios.

También se incrementaron los estímulos a la gasolina magna (31.34%) y a la premium (18.48%), en un contexto donde el acuerdo para mantener la regular por debajo de 24 pesos por litro ha mostrado incumplimientos.

Sheinbaum sostuvo que México alcanzó autosuficiencia en diésel y menor dependencia en gasolina, lo que permite amortiguar el impacto externo mediante producción nacional y ajustes fiscales.

La administración incorporó la operación de la refinería Deer Park al esquema de abasto interno, aclarando que recientes afectaciones fueron por mantenimiento programado y no fallas estructurales.

La mandataria afirmó que la soberanía energética es una política de Estado, vinculando la producción nacional de combustibles con la estabilidad económica ante la volatilidad global.

El encarecimiento del crudo ha generado efectos diferenciados: mientras algunos países enfrentan crisis de abasto, México busca contener impactos mediante producción interna.

Sheinbaum explicó que la política energética distingue entre crisis de precios y crisis de suministro, señalando que la autosuficiencia parcial ayuda a amortiguar la volatilidad internacional.

La gasolina premium quedó fuera de los controles de precio al contar con sustituto en la magna, lo que limita la intervención directa del gobierno.

Finalmente, se reforzaron mecanismos de supervisión con la PROFECO y la ASEA, para detectar abusos en precios y sanciones por incumplimiento.