La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el caso contra el mandatario venezolano Nicolás Maduro se construyó en buena medida a partir de propaganda extranjera y afirmó que la culpabilidad del presidente sudamericano permanece en discusión, por lo que insistió en la necesidad de apegarse a los cauces del derecho internacional y al principio de soberanía de los pueblos.
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“Es muy importante incluso para toda la, digamos, propaganda que ha habido contra Venezuela o para aquellos que no están de acuerdo con el régimen de Maduro o lo del chavismo en Venezuela. Es una cosa y otra cosa es que una potencia, un país, utilice la fuerza para llevarse a un presidente. Eso no podemos estar de acuerdo nunca, incluso la derecha aquí, que anda buscando también sus referencias internacionales o su apoyo internacional”, declaró durante la conferencia matutina.
Sheinbaum sostuvo que México mantiene una postura firme contra cualquier forma de injerencismo, al señalar que la reciente rectificación del Departamento de Justicia de Estados Unidos exhibió la fragilidad de narrativas que justificaron acciones militares y políticas contra Venezuela, con consecuencias humanas irreversibles.
En relación con la comparecencia de Nicolás Maduro ante autoridades estadounidenses, consideró que su postura como prisionero de guerra refuerza el debate sobre la ilegalidad de su detención, aunque reiteró que, incluso desde una posición crítica hacia su gobierno, no puede justificarse una intervención extranjera.
“Pero en este caso, en lo que ya ha detenido el presidente Maduro, lo que uno pide es un juicio justo, siempre. Eso es lo que hay que pedir, que realmente para todos y en cualquier circunstancia, y en este en particular, pues tiene que haber celeridad y justicia”, declaró.
Consideró que la opinión del relator especial de Naciones Unidas, quien calificó de ilegal el ataque contra Venezuela, resulta relevante incluso para sectores críticos del chavismo, pues una cosa es disentir de un régimen político y otra muy distinta avalar una acción militar extranjera que contraviene la Carta de las Naciones Unidas.
La mandataria expresó su rechazo a la intervención de Estados Unidos en Venezuela y a la captura del presidente Nicolás Maduro, al señalar que, más allá de cualquier diferencia ideológica o crítica a un gobierno, ninguna nación puede aceptar que una potencia utilice la fuerza para detener a un jefe de Estado, ya que se trata de una violación directa a la soberanía de los pueblos.
Sheinbaum afirmó que México no puede estar de acuerdo nunca con la invasión de un país, aun cuando existan acusaciones graves contra un gobernante, ya que dichas imputaciones deben atenderse mediante mecanismos internacionales y procesos legales, no a través del uso de la fuerza ni de acciones unilaterales.
Rechazó las comparaciones que buscan equiparar el proyecto político mexicano con el chavismo, al señalar que el modelo nacional surgió de la historia y los procesos democráticos propios del país, y reiteró que la defensa de la no intervención y la soberanía constituye un orgullo y un mandato constitucional para México.
La presidenta subrayó que la igualdad jurídica de los Estados implica que todas las naciones, independientemente de su tamaño, población, poder económico o capacidad militar, deben recibir el mismo trato en el ámbito internacional, lo que vuelve inaceptable cualquier intervención basada en la fuerza.
Recordó que la política exterior mexicana se ha edificado históricamente sobre la defensa de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, principios que se consolidaron desde la Doctrina Estrada y que quedaron incorporados de manera explícita en la Constitución como una obligación del Ejecutivo federal.
Indicó que, a lo largo de su historia, México ha mantenido una postura consistente de respaldo a la soberanía de otros países, como ocurrió con el apoyo a la República Española, la condena a los golpes de Estado en Sudamérica y la participación en iniciativas diplomáticas para la pacificación de Centroamérica.

Claudia Sheinbaum. | Foto: EFE 


