Sheinbaum atribuyó a Secihti la remoción del director del CIDE

La designación de Lucero Ibarra como nueva directora busca una mayor cercanía con los problemas nacionales, sin menoscabo de la libertad de cátedra, dijo



La salida de José Antonio Romero Tellaeche del CIDE correspondió a una determinación de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), sin intervención directa de la Presidencia, informó la presidenta Claudia Sheinbaum, quien enmarcó el relevo en una política para reforzar el vínculo de los centros públicos con los problemas nacionales y el desarrollo del país.

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La presidenta reconoció al CIDE como una institución pública relevante dentro del sistema nacional de investigación, equiparable a otros centros académicos, y sostuvo que en todas las instituciones existen trayectorias sólidas junto con desempeños desiguales, como ocurre en cualquier ámbito del servicio público.

Sheinbaum señaló que, durante un periodo prolongado, el CIDE mantuvo una orientación vinculada a políticas económicas asociadas al ciclo neoliberal, lo que motivó un debate previo sobre la necesidad de ampliar su enfoque académico, discusión que se dio durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

La jefa del Ejecutivo explicó que las consideraciones técnicas y administrativas que sustentaron el cambio de dirección correspondieron a la dependencia responsable del sector científico, e indicó que dicha secretaría difundió un comunicado oficial para exponer los motivos del relevo y el marco institucional que lo respaldó.

En relación con la designación de Lucero Ibarra como nueva directora, la presidenta sostuvo que los cambios en la conducción de los centros públicos buscaron una mayor cercanía con los problemas nacionales, sin menoscabo de la libertad de cátedra y de expresión que rige a las instituciones académicas.

Sheinbaum subrayó que los centros de investigación con financiamiento público conservaron su autonomía, aunque el Estado procuró fortalecer su contribución al desarrollo del país, al considerar que el uso de recursos públicos implicó una responsabilidad social con la nación.

La mandataria planteó que el objetivo general de su administración consistió en articular el trabajo académico con las necesidades del desarrollo nacional, especialmente en áreas como las ciencias sociales, donde el conocimiento incidió de manera directa en el diseño y evaluación de políticas públicas.

Finalmente, la presidenta dirigió un mensaje a la comunidad académica del país, al señalar que las instituciones deben evitar prácticas elitistas y mantener una relación más estrecha con la sociedad, al recordar que la educación superior y la investigación se sostienen con recursos aportados por la población.