Sheinbaum impulsa supercómputo como eje de soberanía digital

La visita de Sheinbaum al BSC integra cooperación científica y estrategia digital relacionada con el proyecto Coatlicue, que se plantea como infraestructura pública para gestión de riesgos y análisis de datos del Estado



Foto: Reuters

La visita de Claudia Sheinbaum al Barcelona Supercomputing Center (BSC) se vincula con el proyecto Coatlicue y posiciona el supercómputo como herramienta para gestión de riesgos y política pública, con lo que se articula la cooperación científica con la estrategia de soberanía digital.

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El BSC es una infraestructura científica clave en Europa dedicada al cómputo de alto rendimiento. Su sistema MareNostrum impulsa investigación en clima, biomedicina y energía, con impacto en innovación y desarrollo tecnológico. El centro, fundado en 2005 como consorcio público entre el gobierno de España, la Generalitat de Cataluña y la Universitat Politècnica de Catalunya, responde a la necesidad de capacidad propia en supercomputación.

El contexto de la visita se conecta con el proyecto Coatlicue, una supercomputadora pública mexicana orientada a gestión de riesgos y análisis de datos del Estado. El diseño busca reducir la dependencia tecnológica y fortalecer capacidades analíticas en áreas como clima, salud, energía y planeación. El enfoque plantea el uso de datos en tiempo real para anticipar fenómenos y mejorar la respuesta institucional.

El recorrido por el BSC ocurre en un momento de reorganización tecnológica global. Los países que controlan infraestructura de cómputo concentran capacidad de análisis, anticipación y decisión. Europa respondió con centros públicos como el BSC para evitar la dependencia de corporaciones tecnológicas.

El sistema MareNostrum, instalado en la Torre Girona, sintetiza ese modelo. Su capacidad permite procesar simulaciones complejas en clima, biomedicina y energía. Esta infraestructura sostiene políticas públicas basadas en evidencia y conecta investigación con decisiones estratégicas.

México busca replicar esa lógica con Coatlicue. El proyecto propone una supercomputadora pública enfocada en gestión de riesgos y análisis de datos del Estado. El objetivo es anticipar fenómenos naturales, optimizar recursos y mejorar la respuesta institucional ante crisis.

El proyecto implica inversión pública estimada en seis mil millones de pesos. El gobierno lo presenta como una inversión estratégica de largo plazo, comparable con infraestructura energética o de transporte. Entre los retos se identifican el consumo energético, la disponibilidad de agua para enfriamiento y la necesidad de actualización tecnológica constante.

La operación de la supercomputadora se vincula con la estrategia digital del gobierno federal, en particular con el Repositorio Nacional de Tecnología Pública. Este sistema concentra plataformas como Llave MX, Denuncia Digital y herramientas de datos abiertos, con el objetivo de escalar soluciones tecnológicas en los tres niveles de gobierno.

La cooperación con el BSC funciona como puente inicial. México accede a conocimiento técnico mientras construye su infraestructura. Este intercambio incluye formación, transferencia de modelos operativos y adaptación de soluciones al contexto institucional mexicano.

La visita al centro de supercómputo se integró a la gira internacional de Sheinbaum tras su participación en la cumbre sobre democracia en Barcelona. La actividad no incluyó anuncios de acuerdos, pero estableció un canal de interlocución en materia científica y tecnológica entre ambos entornos institucionales.

Coatlicue no solo representa una inversión tecnológica. Define una forma de gobierno basado en datos, donde la capacidad de cálculo condiciona decisiones estratégicas. En ese escenario, la soberanía digital ya no se mide solo en territorio, sino en la capacidad de procesarlo.