La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la estrategia nacional para el control de drogas 2026 del gobierno de Estados Unidos incorpora planteamientos que México ha sostenido en el diálogo bilateral, entre ellos el reconocimiento del tráfico de armas hacia territorio mexicano y la necesidad de atender el consumo de drogas como un problema de salud pública.
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“Es fundamental este reconocimiento. Atender las causas, particularmente el consumo de drogas, y lo atienden de una manera integral”, afirmó la presidenta.
Durante la presentación del informe mensual de seguridad, la mandataria señaló que este avance responde al diálogo bilateral sostenido con la oficina de la Casa Blanca dirigida por Sara Carter. El plan estadounidense admite explícitamente que interrumpir este flujo es un elemento crítico para la seguridad fronteriza.
El documento oficial de Washington establece, por primera vez, que el modelo exclusivamente punitivo contra las drogas ha fallado y debe transitar hacia un esquema de salud pública. La estrategia reconoce que 25.5 por ciento de la población estadounidense consumió drogas ilícitas en el último año, mientras que 48.8 millones de personas padecen algún trastorno por uso de sustancias.
El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, explicó que el documento elaborado por la Oficina Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca plantea cooperación con México para reducir la producción de drogas sintéticas, decomisar precursores químicos y limitar la capacidad operativa de organizaciones criminales, bajo principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación.
Velasco destacó que el documento reconoce de forma explícita que interrumpir el flujo de armas de origen estadounidense hacia grupos criminales en México constituye un elemento crítico dentro de la estrategia de control fronterizo.
Señaló que esa postura coincide con lo que el gobierno mexicano ha planteado en conversaciones bilaterales sobre el impacto del tráfico de armas en la capacidad operativa del crimen organizado.
Luisa María Alcalde, consejera jurídica de la Presidencia, señaló que la estrategia también reconoce el consumo de drogas en Estados Unidos como un problema de salud pública.
Citó datos del propio documento según los cuales 73.6 millones de estadounidenses, equivalentes al 25.5 por ciento de la población, consumieron drogas ilícitas en el último año, mientras 48.4 millones padecen trastornos por uso de sustancias.
Alcalde explicó que el plan incluye campañas de prevención, programas escolares, atención médica, tratamiento de adicciones, redes comunitarias de recuperación y protocolos ante sobredosis.









