Sí, fue un grito distinto

Veinte vivas, como lo había anunciado; cero aplaudidores en el pasillo que lleva al balcón central y sólo acompañado por su esposa.

Andrés Manuel López Obrador hizo vibrar a los cien mil asistentes al Zócalo capitalino y a los millones que le vieron por televisión.

En México y en el mundo.

No importa dónde, lo mexicano se lleva en la sangre.

Sí, fue un grito distinto.

Un buen grito.

Sobrio, serio, republicano.

¡Qué bueno que no hubo arenga a la 4T!

Espectacular iluminación y producción del Sistema Público de Radiodifusión estatal.

Y Andrés Manuel, emocionado, extasiado.

Se le ve enjundia, motivación, disfrute.

Esperó trece años y debió soportar maltrato, burlas, ataques y un fraude en 2006. Aiga sido como aiga sido.

Para estar ahí y para estallar en su grito por la independencia, que nadie duda desee pero que está lejos de ser realidad.

Para llamar a la unidad, para recordar a las comunidades indígenas y a los desposeídos que, desafortunadamente, no se terminarán con su gobierno.

Ni con las becas. Ni con las pensiones. Ni recortando y sacrificando programas para tener recursos y cumplir lo ofrecido en campaña.

Para motivar a los 125 millones de mexicanos y a los más de 36 millones en Estados Unidos y el resto del mundo que enviaron 18 mil millones de dólares de remesas a junio y que él presume como si fuese motivo de orgullo que los connacionales tengan que salir a buscar lo que su país no les da.

“Una bendición”, les ha llamado.

López Obrador aún no cumple un año en el gobierno y, aunque mantiene el apoyo de sus votantes, aquellos que se han visto afectados por sus decisiones, y no me refiero a los machuchones -como les dice-, han dejado de creer en él.

Sí, fue un grito diferente.

Y ojalá que, como éste, sus promesas y discurso fuesen realidad.

Que esos 266 mil millones de pesos que significa la ayuda mensual a estudiantes, a adultos mayores, a madres solteras y más tuvieran un fin meramente social y no electoral.

Que el crecimiento económico, de cero en el segundo trimestre, sea tomado en serio, porque su discurso de que importa más el bienestar y la distribución de la riqueza y que las consultoras no saben, porque él tiene otros datos, es errado.

Si no fuera así, el mundo se regiría por corazonadas y no por números y datos duros.

Y que la inseguridad, ya en grado de Estado fallido, sea combatida.

Sí, Andrés Manuel, no desperdicies el apoyo, no desperdicies esa esperanza que el pueblo, ese que te dio el triunfo en las urnas el 1 de julio, tiene en ti.

-¡Presidente!, ¡Presidente!, ¡Presidente!

¡Sí se pudo!, ¡Sí se pudo!, ¡Sí se pudo!

¡No estás solo!, ¡No estás solo!, ¡No está solo!, coreaban miles en el Zócalo.

Las cifras del gobierno capitalino, de su partido, Morena, refieren 130 mil.

Evidente exageración en su afán por enviar señal de respaldo absoluto. Difícil que quepan, pero ciertamente zócalo atiborrado de fieles.

¿Acarreados? Sí,pero le llaman apoyo al traslado.

¿Tortas? ¿Frutsi? Sí, pero sólo es ayuda.

López Obrador aprovechó que la historia marca la liberación de reos que hizo Miguel Hidalgo para enviar la iniciativa de Ley de Amnistía, que dejará en libertad a presos por delitos no graves. O graves, pero cometidos en ciertas condiciones.

Y aunque no hubo invitados fifís que aplaudieran en el pasillo que lleva al balcón central, ni en los balcones laterales, el patio central de Palacio sí estaba lleno de gorrones que sólo acuden a la foto, incluido el embajador de Estados Unidos Christopher Landau.

Hubo una kermés y ahí estaban para disfrutarla.

Agüita de jamaica, de horchata, limonada.

Sí, fue un grito distinto.

¡Viva México!

 

Vámonos: En el caso Ayotzinapa van por Jesús Murillo, el procurador cansado, y Tomás Zerón, ex director de la Agencia de Investigación Criminal.

 

albermontmex@yahoo.es         @albermontmex

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